La hermandad más antigua de Bellavista vuelve a la vida más de setenta años después de su fundación

El barrio de Bellavista vive estos días un momento histórico. La hermandad de Valme, la corporación más antigua del barrio, está retomando su actividad tras años de parálisis, y lo hace con cultos que ya se están celebrando este mismo fin de semana en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús.

La hermandad más antigua de Bellavista vuelve a la vida más de setenta años después de su fundación

La iniciativa arrancó en septiembre de 2025, cuando un grupo de vecinos y devotos decidió que era el momento de devolver la vida a esta corporación fundada en 1955. Desde entonces, más de cien personas se han sumado al proyecto, dispuestas a trabajar para recuperar la hermandad en todos sus aspectos.

Al frente del proceso se encuentra el párroco Antonio Godoy, que lidera junto a una comisión gestora los pasos necesarios para regularizar la situación institucional. Y es que la hermandad se encuentra actualmente en un vacío legal, ya que no existe documentación que justifique oficialmente la suspensión de su actividad. Para solventar esta situación, la corporación mantiene contacto diario con el arzobispado, que está marcando las pautas del proceso.

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El calendario de cultos ya está en marcha. En junio se celebró una función solemne y procesión claustral al Santísimo Sacramento. Ahora, en septiembre, se está desarrollando un triduo, función y besamanos en honor a la Virgen de Valme, una copia de la patrona de Dos Hermanas tallada por José Gironés precisamente para quienes no podían acercarse hasta la localidad vecina a venerarla. Además, está prevista una función en diciembre a la Virgen de la Salud y los cultos al Señor de la Misericordia durante la Cuaresma.

Pero el proyecto va mucho más allá de los actos religiosos. La hermandad quiere desarrollar un ciclo formativo, celebrar misas mensuales y poner en marcha una acción social vinculada a Cáritas parroquial para atender a los más necesitados del barrio.

En el plano patrimonial, los responsables tienen previsto restaurar las imágenes y enseres que se encuentren en mal estado, adquirir nuevos elementos y recuperar el archivo histórico de la corporación. También reabrirá la casa de hermandad, anexa a la propia parroquia.

La devoción al Nazareno de la Misericordia, imagen a la que acuden fieles a diario, y el arraigo histórico de la Virgen de Valme en el barrio son los pilares sobre los que se sostiene esta renacida hermandad. Bellavista recupera así parte de su identidad más profunda.