Tordesillas vive esta semana unas fiestas patronales en honor a la Virgen de la Peña y la Virgen de la Guía marcadas por una situación sin precedentes: el municipio se ha quedado sin ninguno de sus trece agentes de la Policía Local disponibles para patrullar las calles, todos ellos de baja por motivos médicos o familiares.

El alcalde del municipio, Miguel Ángel Oliveira, ha reconocido abiertamente la situación con un escueto «estamos sin policía», aunque ha querido tranquilizar a vecinos y visitantes al señalar que los festejos transcurren con «tranquilidad» y sin grandes incidentes desde el punto de vista de la seguridad.
El origen del problema se encuentra en la acumulación de bajas laborales de una plantilla descrita como joven. Bajas por maternidad, por paternidad y lesiones deportivas se han ido sumando durante los últimos meses hasta dejar al consistorio sin efectivos precisamente en uno de los momentos del año que más demanda de seguridad genera.
La única agente que permanece activa se encuentra atendiendo la comisaría local, ya que tampoco goza de plena salud, por lo que no puede ejercer labores de patrullaje en la vía pública.
En otras ediciones, el Ayuntamiento ha recurrido a refuerzos de municipios vecinos como Arroyo de la Encomienda, Laguna de Duero o Medina del Campo para cubrir este tipo de situaciones. Sin embargo, en esta ocasión han sido la Guardia Civil y Protección Civil quienes han asumido las tareas de seguridad y organización durante toda la semana de celebraciones.
Oliveira ha destacado el «trabajo muy importante» realizado por ambos cuerpos y ha subrayado que el Ayuntamiento «no puede hacer nada» ante unas bajas laborales que escapan a su control. Los agentes, ha añadido, se irán reincorporando progresivamente a sus puestos en los próximos días.
Las fiestas, que concluyen este jueves, han llegado a su recta final sin que la ausencia de Policía Local haya derivado en problemas graves de orden público. Un alivio para el alcalde, que desde el pasado jueves gestiona una semana festiva en la que el pueblo ha tenido que reinventarse para garantizar la seguridad de sus vecinos y de quienes se han acercado a disfrutar de la celebración.



