El IES La Corredoria de Oviedo ha vivido esta semana una situación de alarma entre sus estudiantes de Bachillerato tras el temor a que las asignaturas de Latín y Griego quedasen interrumpidas al pasar de primero a segundo curso. La Consejería de Educación, sin embargo, ha salido al paso para calmar los ánimos y dejar claro que nadie se quedará sin completar lo que ya empezó.

El origen del revuelo hay que buscarlo en una llamada que, según relataron los padres de una alumna afectada en un escrito enviado a distintos medios, habrían recibido desde la jefatura de Estudios del centro. En esa llamada se les habría comunicado que la Consejería eliminaba ambas materias para el próximo curso. La familia, que apuntó a que podrían existir hasta otros siete jóvenes en la misma situación, reclamó públicamente que su hija pudiera continuar el itinerario de Humanidades sin verse penalizada de cara a las pruebas de acceso a la universidad.
El miedo, comprensible y humano, no era nuevo. Apenas una semana antes, el IES Rosario de Acuña de Gijón había protagonizado un episodio casi idéntico, que obligó a la consejera Eva Ledo a desmentir personalmente cualquier intención de suprimir estas disciplinas en los casos en que el alumno ya las hubiera iniciado. El caso gijonés sirvió de referencia a la familia ovetense para dar el paso de hacer pública su queja.
Desde Educación respondieron con el mismo mensaje de fondo: «Es una falsa alarma. No está previsto suprimir Latín y Griego en casos de continuidad lectiva, y a ningún alumno se le privará del derecho a completar sus estudios, una vez iniciados». El departamento que dirige Ledo reconoció que aún está dando respuesta a alegaciones presentadas por varios centros asturianos, pero insistió en que la voluntad ha sido siempre la de respetar los itinerarios ya comenzados. Tampoco consta, añadieron, escasez de profesores especializados que pueda poner en riesgo ese compromiso.
Lo que queda claro es que el debate de fondo, el que cuestiona si tiene sentido reducir o eliminar el itinerario de Humanidades en Bachillerato, no se cierra con estas declaraciones. Las familias y el alumnado seguirán atentos a cómo evoluciona una cuestión que, por segunda vez en pocos días, ha generado más inquietud de la necesaria.



