Tres incendios en una hora: los rayos del temporal ponen a prueba a los servicios de emergencia de Menorca

Una tormenta eléctrica que descargó con fuerza sobre el levante de la isla desató el pasado viernes tres pequeños incendios entre los municipios de Alaior y Es Mercadal, en una jornada que puso en alerta máxima a los cuerpos de extinción de la isla.

Tres incendios en una hora: los rayos del temporal ponen a prueba a los servicios de emergencia de Menorca

Los fuegos se declararon en las zonas de Subaida, Binifabini y Son Gall, en un área comprendida entre Alaior y el Arenal d’en Castell. Dos de los incendios afectaron a terreno forestal y uno a suelo de uso agrícola, aunque en todos los casos las llamas se mantuvieron en proporciones reducidas gracias a la rápida intervención de los efectivos desplazados.

El origen de los tres focos fue el impacto directo de rayos: dos de ellos cayeron sobre árboles y un tercero golpeó un poste con cableado, generando el inicio de las llamas en cada punto. La naturaleza seca del terreno en pleno mes de agosto podría haber complicado seriamente la situación de no haberse actuado con tanta celeridad.

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Y es que los servicios de emergencia ya estaban sobre aviso. El Instituto Balear de la Naturaleza, Ibanat, había activado su helicóptero desde primeras horas de la mañana para sobrevolar la zona y detectar cualquier consecuencia del aparato eléctrico que se avecinaba. Esa previsión resultó clave para localizar los focos casi en el momento en que se declararon.

En la extinción participaron equipos de bomberos del Consell Insular de Menorca junto con personal del propio Ibanat, que coordinaron sus esfuerzos para sofocar los tres incendios sin que ninguno llegara a extenderse ni pusiera en riesgo viviendas o infraestructuras cercanas.

La jornada del viernes fue especialmente intensa en el levante menorquín, donde el temporal dejó también destrozos materiales y rachas de viento que superaron los 120 kilómetros por hora en algunas zonas de la comarca.

El episodio vuelve a poner de manifiesto la importancia de mantener operativos los dispositivos preventivos durante los meses de verano, cuando la combinación de calor, sequedad y tormentas eléctricas convierte el monte en un escenario de riesgo elevado. En esta ocasión, la actuación coordinada y anticipada de los equipos permitió que lo que podría haber sido un incendio de grandes dimensiones quedara en un susto controlado.