Un edil abulense exige a su propio equipo de gobierno destinar 30 millones de euros al campo cereal

La tensión en el seno del equipo de gobierno municipal de Ávila ha aflorado esta semana con una reclamación pública que ha sorprendido al mundo político local. El concejal Pino ha pedido abiertamente a sus propios compañeros de gobierno que movilicen 30 millones de euros en ayudas directas para el sector del cereal, uno de los pilares tradicionales de la economía agraria abulense.

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La petición, poco habitual por venir desde dentro del propio ejecutivo, pone de manifiesto las dificultades que atraviesa el campo en la provincia. Los agricultores dedicados al cultivo de cereales como el trigo, la cebada o el centeno llevan meses alertando de una situación crítica, agravada por los altos costes de producción y la volatilidad de los precios en los mercados.

Pino, que ejerce responsabilidades dentro del equipo de gobierno, ha optado por elevar la voz públicamente en lugar de limitar la demanda a los canales internos. Una decisión que algunos interpretan como una señal de que las negociaciones previas no han dado los resultados esperados y que el asunto requería visibilidad para avanzar.

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Los 30 millones reclamados se destinarían, según la propuesta, a sostener a las explotaciones cerealistas de la zona ante un ciclo especialmente complicado. El campo abulense, con miles de hectáreas dedicadas a este tipo de cultivos, necesita respuestas concretas y no puede esperar indefinidamente a que los distintos niveles de administración pongan en marcha los mecanismos de apoyo necesarios.

La iniciativa ha generado debate en los círculos agrarios y políticos de la capital y la provincia. Desde el sector, la valoración es positiva, aunque los agricultores reclaman que las palabras se traduzcan pronto en hechos.

Por ahora, el resto del equipo de gobierno no ha ofrecido una respuesta pública clara sobre si respaldará o no la propuesta de Pino. La pelota queda en el tejado de sus compañeros de ejecutivo, que deberán decidir si asumen esta demanda como prioridad o si las negociaciones continúan a puerta cerrada.

El sector cerealista abulense, históricamente vertebrador del mundo rural de la provincia, aguarda con expectación un gesto que podría marcar el rumbo de muchas familias que viven del campo.