Un ganadero de Mámoles relata entre lágrimas cómo el fuego arrasó su explotación: «Lo hemos perdido todo»

Alfredo Fernández lleva toda su vida dedicado al campo en Mámoles, una pequeña localidad del municipio zamorano de Sayago. En pocos minutos, las llamas convirtieron el trabajo de años en cenizas. Su testimonio es el de muchos ganaderos que han visto cómo el fuego destruía de un plumazo su medio de vida.

Un ganadero de Mámoles relata entre lágrimas cómo el fuego arrasó su explotación: "Lo hemos perdido todo"

El incendio que azotó esta zona de Zamora dejó a su paso una estela de pérdidas difíciles de cuantificar. Fernández, que no oculta la dureza del golpe, describe con detalle lo que vivió cuando las llamas alcanzaron su explotación y no hubo tiempo ni de reaccionar.

«El fuego avanzaba muy rápido, no pudimos hacer nada», relata el ganadero, cuya voz refleja la mezcla de impotencia y desolación que siente desde que ocurrió el siniestro. Las instalaciones, el ganado y los recursos acumulados durante años quedaron gravemente dañados tras el paso de las llamas.

Este tipo de siniestros golpean de manera especialmente cruel a los agricultores y ganaderos de la España rural, donde cada explotación representa no solo un negocio familiar, sino también el sustento de generaciones y el vínculo más directo con el territorio.

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La comarca de Sayago, conocida por su paisaje de dehesas y su tradición ganadera, no es ajena a los incendios en los meses de verano, cuando las altas temperaturas y la sequía convierten el campo zamorano en un territorio especialmente vulnerable.

Vecinos de la zona han mostrado su solidaridad con Alfredo y su familia en estos días, conscientes de que la recuperación será un proceso largo y costoso. Muchos esperan que las administraciones respondan con rapidez para ayudar a los afectados a reconstruir lo que el fuego se llevó.

Por el momento, el ganadero trata de evaluar los daños y pensar en el siguiente paso. Su historia es un recordatorio de la fragilidad de la vida en el campo y de la necesidad de contar con medios suficientes para la prevención y extinción de incendios en estas zonas rurales.

Mámoles, como tantos otros pueblos de Zamora, aguarda ahora respuestas concretas y apoyos reales que permitan a quienes lo han perdido todo volver a empezar.