Un joven acudió al domicilio familiar en la calle General Elorza de Oviedo y se encontró con una escena de violencia contra su madre. Lo que ocurrió después mantuvo en vilo a todo el vecindario y acabó con dos detenidos.

Los hechos tuvieron lugar durante la noche del pasado miércoles, alrededor de las diez y cuarto. El joven llegó a la vivienda, ubicada en el número 30 de esa céntrica calle ovetense, y encontró a su padrastro, un hombre de 59 años, agrediendo a su madre. Sin dudarlo, cogió una botella y golpeó al hombre para tratar de frenar la agresión.

Lejos de calmarse la situación, el episodio escaló de forma alarmante. El padrastro, tras recibir los golpes, tomó un cuchillo y salió a la calle persiguiendo al joven, que huyó sin camiseta del inmueble. Los testigos presenciaron atónitos cómo el hombre corría detrás del muchacho, cuchillo en mano, por la vía pública. El hijo logró refugiarse en casa de un amigo.

Noticias de Oviedo en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

La llamada de emergencias movilizó a varias patrullas de la Policía Nacional, agentes de la Policía Local y una UVI móvil. Los efectivos localizaron poco después al padrastro con manchas de sangre y lesiones de diversa consideración, procediendo a su detención. Tras ser atendido por los sanitarios en el lugar, fue trasladado bajo custodia policial al Hospital Universitario Central de Asturias.

El joven también fue detenido y se enfrenta a un presunto delito de violencia doméstica por las lesiones causadas a su padrastro, a pesar de que su intención declarada era proteger a su madre.

El hombre de 59 años quedó arrestado como presunto autor de un delito de violencia de género. Vecinos del bloque aseguran que los episodios violentos en ese domicilio eran habituales y que la mujer llevaba tiempo sufriendo malos tratos por parte de su pareja, una situación que, según relatan, era conocida en el edificio pero que nunca había llegado a este extremo.

El caso queda ahora en manos de la justicia, que deberá determinar las responsabilidades de cada uno de los implicados en una noche que dejó en evidencia, una vez más, el drama silenciado de la violencia doméstica.