La Plaza Mayor de Bobadilla vivió el pasado domingo una de esas tardes que quedan grabadas en la memoria de un pueblo. El V Certamen de novela corta ‘Pueblo de Bobadilla’ celebró su entrega de premios con la plaza llena hasta los bordes, convirtiendo este pequeño municipio riojano en un referente cultural que ya mira mucho más allá de sus fronteras.

El acto estuvo presidido por Ernesto Tubía Landeras, escritor jarrero y alma del certamen desde su nacimiento hace cinco ediciones. Bajo su dirección, el premio ha logrado atraer este año cerca de cuarenta novelas cortas llegadas desde distintos puntos de España, una cifra que refleja el creciente peso de una convocatoria nacida en un municipio con menos de un centenar de vecinos censados.
La obra ganadora de esta quinta edición ha sido ‘No abras esa puerta’, firmada por Antonio Perales bajo el seudónimo Tony Pemant. El autor recogió el galardón visiblemente emocionado y dedicó buena parte de su discurso a agradecer no solo el reconocimiento del jurado, sino también la calidez con la que el pueblo de Bobadilla acogió a todos los presentes.
Entre el público se encontraban vecinos de la localidad, visitantes llegados expresamente por su amor a la literatura, alcaldes de municipios del entorno y el director del Instituto de Estudios Riojanos, Óscar Robres Medel, que tiene vínculos familiares con Bobadilla al ser su madre natural del pueblo. Robres destacó el valor de iniciativas como esta para mantener viva la cultura en el mundo rural y hacer de los pequeños municipios lugares de atracción.
La alcaldesa, Encarnación Lejárraga, agradeció la masiva presencia en el acto y no ocultó su satisfacción por la proyección que está alcanzando el certamen edición tras edición.
Como ya es tradición desde la primera convocatoria, todos los asistentes recibieron de forma gratuita un ejemplar de la novela premiada. La jornada cerró con la foto institucional bajo el arco de la plaza y una animada sesión de firma de libros protagonizada por Tony Pemant.
Bobadilla vuelve a demostrar así que el tamaño de un pueblo no mide su capacidad para hacer grande la cultura.



