Un solar sin limpiar en dos años pone en riesgo de incendio a los vecinos de la calle Francisco Salinas de Burgos

Los residentes de la calle Francisco Salinas llevan más de dos años reclamando sin éxito que se limpie un gran solar privado situado frente a sus viviendas. La vegetación desbordada, la acumulación de basura y la proliferación de animales han convertido este terreno en una amenaza real para la seguridad y la salud del vecindario.

Un solar sin limpiar en dos años pone en riesgo de incendio a los vecinos de la calle Francisco Salinas de Burgos

Guadalupe Villa es una de las portavoces de este grupo de vecinos hartos de esperar. Describe la situación como un abandono total y advierte de que, con las altas temperaturas registradas estos días, cualquier chispa podría desatar un incendio que se propagara por la ladera hasta alcanzar el castillo y las murallas de la ciudad.

Las plantas superan en muchos casos el metro de altura y la maleza cubre gran parte del terreno. Todo está seco, insisten los vecinos, y el peligro es más que evidente.

Pero el calor no es el único problema. En épocas de lluvia, la acumulación de residuos y vegetación colapsa el sistema de alcantarillado de la zona, lo que provoca daños en las viviendas colindantes. Una de las más afectadas es Nati, una mujer de 92 años que vive sola y ha visto cómo el muro que separa su patio del solar ha sufrido desperfectos por la presión de los escombros acumulados.

A esto se suma la llegada de fauna incontrolada. Los vecinos hablan de una manada de gatos, erizos, roedores e insectos que campan a sus anchas por el terreno, generando suciedad y un riesgo sanitario que nadie parece querer atender.

Antes, según recuerdan, el solar se limpiaba hasta tres veces al año. La última vez que se realizó una limpieza fue en 2024. Desde entonces, nada.

La lucha formal lleva más de cinco meses en marcha, aunque el hartazgo acumula ya mucho más tiempo. Guadalupe lo resume con determinación: seguirán dando la lata hasta que alguien actúe.

El concejal de Medio Ambiente, Carlos Niño, ha explicado que el Ayuntamiento no puede intervenir porque el terreno es de titularidad privada. Señala que el solar fue municipal hasta hace un tiempo y que, al pasar a manos particulares, el consistorio perdió competencia para actuar. Esa respuesta, trasladada a los vecinos a través del teléfono de atención ciudadana, no les ha convencido en absoluto.

Mientras las instituciones se escudan en los límites legales, la vegetación sigue creciendo, los animales siguen reproduciéndose y los vecinos siguen mirando ese solar con una mezcla de indignación y temor.