Los trabajos de exhumación impulsados por la Diputación de Cáceres han dado sus primeros resultados entre los términos municipales de Almoharín y Miajadas, donde ha sido localizada una fosa común con evidencias de muerte violenta en varios de los cuerpos recuperados.

La intervención, financiada por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, tiene como objetivo localizar e identificar a un total de 22 personas desaparecidas durante la Guerra Civil y los años de represión posterior. Hasta el momento, el equipo ha documentado la presencia de al menos cinco individuos en la fosa.
El hallazgo se produjo en el antiguo trazado de la carretera EX-206, a la orilla del río Búrdalo, tras cruzar documentación histórica con testimonios orales recogidos entre familiares, vecinos e investigadores locales. La excavación la lleva a cabo la empresa Fotex S.L. bajo la dirección de las arqueólogas Ana María Rabazo y Laura Gutiérrez.
La codirectora del proyecto explicó que la investigación se centra en dos grupos de víctimas. Doce eran vecinos de Miajadas detenidos y sacados del municipio el 27 de agosto de 1936. Eran catorce originalmente, pero dos lograron escapar lanzándose del camión en marcha. Las otras diez eran vecinos de Almoharín fusilados el 27 de noviembre de ese mismo año.
Hasta ahora se creía que los cuerpos de los miajadeños habían sido trasladados al cementerio de Almoharín, pero los nuevos testimonios apuntan a que el camión se detuvo antes, a la altura de la ermita de San Bartolomé, conocida como El Santo, donde habrían sido ejecutados y enterrados.
Durante la visita institucional realizada esta semana también estuvieron presentes familiares de los desaparecidos. El nieto de Vicente Llanos Nieto relató cómo conoce lo sucedido gracias al testimonio de uno de los dos hombres que saltó del camión. Aquel superviviente se fracturó varios dientes en la caída, se despidió de unos familiares en una huerta cercana y logró cruzar a zona republicana para contar lo ocurrido.
Antonio Cano, vecino y exalcalde de Almoharín, recordó una conversación de los años noventa con un hombre que aseguró haber formado parte del pelotón de fusilamiento. Según su relato, entre los ejecutados había dos mujeres, Servanda y Filomena. Esta última estaba embarazada en el momento de su muerte.
Los trabajos continúan hasta el 21 de agosto. Está prevista además una jornada de puertas abiertas para que la ciudadanía pueda conocer los resultados de la intervención.
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