Una pulsera con navaja albacetense sella la amistad entre Aragón y Albacete en plena Feria

La Feria de Albacete vuelve a ser escenario de encuentros que van más allá de la fiesta. Este sábado, el presidente de la Diputación de Albacete, Santi Cabañero, se acercó a compartir un rato con los integrantes de la Casa de Aragón en Albacete durante el almuerzo que el colectivo celebró en esta jornada festiva.

Una pulsera con navaja albacetense sella la amistad entre Aragón y Albacete en plena Feria

Un momento de convivencia cargado de simbolismo, en el que los vínculos entre dos territorios quedaron reflejados en un objeto tan sencillo como una pulsera.

El detalle no pasó desapercibido. La pulsera ferial que la Casa de Aragón entregó a Cabañero fue elaborada con los colores de la bandera aragonesa, pero llevaba incorporado un elemento muy propio de Albacete: una navaja artesanal con el sello de Ramón Pareja, vicepresidente de la Asociación de Cuchillería y Afines de Albacete, APRECU.

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En fiestas

Dos señas de identidad, la de Aragón y la de Albacete, reunidas en una sola pieza. Un gesto pequeño pero con mucho significado, que refleja el trabajo de años que la Casa de Aragón lleva realizando para cultivar lazos con la provincia manchega.

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El encuentro contó también con la presencia de Jesús Lambán, figura de referencia en el colectivo aragonés, y transcurrió en un ambiente cercano y festivo, propio de los días grandes de la Feria.

La Casa de Aragón en Albacete es uno de esos colectivos que demuestran cómo la historia de las migraciones ha dejado raíces profundas en la ciudad. Familias aragonesas que encontraron en Albacete su hogar, y que hoy mantienen viva su identidad a través de tradiciones, encuentros y una comunidad que sigue creciendo.

La Feria, como cada año, sirve de punto de reunión para vecinos, instituciones y colectivos que aprovechan estos días para reforzar lazos. Y este sábado, en la mesa del almuerzo de la Casa de Aragón, quedó demostrado una vez más que la fiesta más grande del año también tiene espacio para la diplomacia vecinal y los afectos que cruzan fronteras autonómicas.

Una navaja y unos colores. Poco más hace falta para recordar que Albacete y Aragón tienen mucho en común.