Una saca de 1.200 kilos acaba con la vida de un trabajador de Sámano el mismo día en que iba a firmar su casa

Un accidente laboral en el polígono industrial de El Vallegón, en Sámano, se llevó el pasado miércoles la vida de Carlos Vladimir Padilla Gaitán, vecino de Laredo de 42 años y empleado de la empresa Dafer Carretillas. Una saca de sepiolita de 1.200 kilos cayó sobre él mientras trabajaba, causándole la muerte en el acto.

Una saca de 1.200 kilos acaba con la vida de un trabajador de Sámano el mismo día en que iba a firmar su casa

De origen colombiano, Padilla llevaba cinco años en la empresa. Aunque su formación era la de electromecánico, desempeñaba labores de carretillero, hacía el mantenimiento de las máquinas y atendía otras necesidades del día a día. Su hermana Angélica lo describe como «una persona muy trabajadora y muy inteligente».

Nadie presenció el momento exacto del accidente. Fue un compañero quien, al no verlo regresar y acercarse la hora de salida, comenzó a buscarlo por la nave. Al encontrar la saca caída y la carretilla de Padilla estacionada al lado, dio la voz de alarma. El cuerpo fue extraído de debajo de la carga ya sin vida.

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La tragedia se produjo en uno de los días más esperados para la familia: ese mismo miércoles, Padilla iba a ingresar dinero en la cuenta para avanzar en la compra de su vivienda. Tenía mujer, con quien llevaba unos veinte años casado, y dos hijos de doce y dos años. «Los planes se quedaron ahí», lamenta su hermana.

Angélica también recuerda que fue el propio Carlos quien meses atrás solicitó a la empresa la instalación de cámaras de vigilancia y quien las colocó personalmente. Sin embargo, no tiene certeza de que el accidente quedara grabado, ya que según le trasladó un compañero, algunas cámaras no funcionaban correctamente debido al polvo del lugar.

La investigación deberá determinar cómo ocurrió todo. Mientras tanto, la viuda, que no trabaja y esperaba a que el hijo menor tuviera edad para la guardería, se ha quedado sin el sustento de la familia. Ella y los dos niños vivirán con Angélica hasta que se resuelvan los asuntos legales.

Su hermana ha luchado para que la historia de Carlos no quede reducida a un número en las estadísticas de accidentalidad laboral, que acumula ya una decena de fallecidos en Cantabria en lo que va de año. «Creo que hay que visibilizarlo, para que se prevenga y no sigan pasando estas cosas, y también por los que se quedan, todas las personas que siguen allí trabajando, que son muchos y todos merecen llegar a su casa».