El bulevar de Peña Gorbea, en el distrito madrileño de Puente de Vallecas, ha vuelto a concentrar la atención de las autoridades tras recibir la Jefatura Superior de Policía de Madrid varias quejas vecinales por consumo de alcohol en la vía pública, venta de drogas a plena luz del día y hallazgo de jeringuillas en el suelo. La respuesta ha sido un refuerzo puntual del dispositivo policial que ya se venía desplegando en la zona.

Nada más acceder al paseo, tres vehículos de la Policía Nacional se hacen visibles entre las casetas del mercadillo Bulevarte, donde se ofrecen talleres infantiles y productos artesanos. La imagen resulta llamativa para quien no conoce el historial de esta calle, pero no tanto para quienes llevan décadas viviendo en el barrio.
Luis, un vecino de 74 años que reside en la zona desde 1975, recuerda con amargura las etapas más oscuras del bulevar. «Ha tenido etapas duras, con el caballo o la heroína, que se llevó por delante a una generación de vallecanas y vallecanos. Aquí están intentando hacer lo mismo», advierte.
Los comerciantes también han tomado partido. En varios locales de hostelería cuelgan pancartas que advierten de que se avisará a las autoridades si se detecta a alguien consumiendo drogas en el establecimiento. Yanina, responsable de una de las casetas del mercadillo, reconoce que la situación ha empeorado en los últimos tiempos y recuerda incidentes con personas que molestaban a los clientes.
Según datos del Área de Vicealcaldía, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, a lo largo de este año se han formulado más de medio centenar de denuncias por consumo de bebidas en la vía pública y 25 por consumo y tenencia de estupefacientes, además de un acta por tenencia de arma.
El operativo se desarrolla en tres turnos diarios con la colaboración de la Policía Municipal del distrito y las fuerzas de seguridad del Estado. Desde el Cuerpo Nacional aseguran que el despliegue es habitual, aunque se ha reforzado puntualmente para «dar tranquilidad» al vecindario.
La sensación entre los ciudadanos es, en general, positiva respecto a la mayor presencia policial. «Cada vez que pasa algún problema, lo resuelven rápido», señala Manuel, un joven de visita en el barrio. El área municipal de Seguridad también ha activado programas sociales de atención a personas con adicciones para abordar el problema desde un enfoque integral.



