Centenares de desalojados por el incendio de Villa del Prado llevan días refugiados en el polideportivo municipal mientras aguardan noticias sobre el estado de sus viviendas. Las primeras visitas controladas a la urbanización han dejado imágenes devastadoras.
«He estado recorriendo toda la urbanización y no pinta bien». Así de contundente se muestra Miguel al salir de El Encinar del Alberche, en Villa del Prado, tras una breve visita organizada por los servicios de emergencia. De todo lo que dejó atrás cuando tuvo que marcharse corriendo, solo ha podido llevarse una cosa: su insulina.
Miguel es uno de los cerca de 700 vecinos que tuvieron que abandonar sus casas a toda prisa cuando el fuego comenzó a acercarse a esta extensa urbanización, que puede albergar a casi 6.000 personas en verano y cuenta con más de 50 kilómetros de calles. Unas 300 personas han permanecido estos días en el polideportivo municipal, mientras el resto buscó refugio en casas de familiares o amigos.
Las primeras horas no fueron fáciles para él. Empezó refugiándose con su mujer en casa de unos conocidos, pero el humo obligó a marcharse porque el dueño tiene problemas respiratorios. Su mujer se quedó con los tres gatos de la familia. Él se fue al polideportivo con el perro. Su parcela ha quedado completamente quemada y la casa está mal. Y el viento le preocupa.
Este viernes, las autoridades organizaron accesos escalonados y controlados para que los vecinos pudieran entrar por grupos, acompañados de Protección Civil, durante apenas unos minutos. El objetivo era recoger medicación, ropa, documentación y atender a los animales que no pudieron salir durante el desalojo. La espera había generado momentos de tensión, con vecinos que protestaban porque no se les permitía acceder a sus propias casas.
Marimar llevaba casi dos días sin saber nada de su vivienda ni de sus dos gatos. «Hasta hace media hora estaba muy nerviosa y muy mal», reconoce. La visita le alivió en parte: las vallas de la parcela estaban quemadas, pero la casa seguía en pie. Pudo alimentar a los animales, que son difíciles de capturar aunque viven con ella. Pero lo que vio fuera la dejó sin palabras.
«Aquello parece un campo de guerra. Todo lo que está quemado y las casas que han ardido… Es un campo de guerra», afirma.
La presidenta regional confirmó que 43 viviendas han quedado destruidas. La alcaldesa de Villa del Prado, Belén Rodríguez, advierte de que las condiciones aún no permiten el retorno definitivo. Algunos vecinos han sido informados de que el desalojo podría prolongarse hasta el domingo.
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