Villaralbo se rinde al flamenco más grande en una noche histórica que ya es leyenda en Zamora

El Festival Flamenco de Villaralbo alcanzó su decimoctava edición con lleno absoluto en la Plaza Mayor y una noche de cante que dejará huella durante mucho tiempo en la memoria de cuantos tuvieron la suerte de estar presentes.

Villaralbo se rinde al flamenco más grande en una noche histórica que ya es leyenda en Zamora

La villa del Duero vivió el pasado sábado una velada que superó todas las expectativas. Las entradas se agotaron antes del inicio y el tiempo acompañó como si también quisiera celebrar que este festival, ya plenamente maduro, se ha convertido en una de las citas flamencas más respetadas de Castilla y León.

El acto arrancó con la ya tradicional entrega del cartel enmarcado por parte del presidente de la asociación Amigos del Cante, Santiago García Martín, al alcalde del municipio, Santiago Lorenzo Peláez, quien agradeció el apoyo de los patrocinadores que hacen posible este evento año tras año.

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Fue Caracolillo de Cádiz, con Nono Reyes a la guitarra, quien abrió fuego desde los primeros compases dejando claro que la velada iba a ser de altura. Las alegrías, las seguiriyas por Manuel Torre y el cierre por bulerías, con versos dedicados a Zamora, arrancaron al público una ovación cerrada y unánime.

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Regina, la cantaora onubense, se apoderó de la plaza con su voz portentosa. Bordó las cantiñas, las granaínas y las seguiriyas, pero fue en los fandangos de Huelva donde el momento se volvió especialmente emotivo. Los dedicó a su tierra, azotada en ese momento por un incendio, y el pueblo de Villaralbo los coreó como si fueran propios. Hubo lágrimas y hubo pie en el escenario.

El colofón llegó con el cuadro de baile encabezado por María Montaño, que interpretó un taranto de una sobriedad y una elegancia que dejó sin palabras al respetable.

El festival cumplió así su mayoría de edad de la mejor manera posible: con arte, con gente, con emoción y con ese espíritu que solo el flamenco sabe convocar. Un regalo inmejorable para abrir los días grandes de las fiestas en honor a la Virgen de la Asunción.

Villaralbo volvió a demostrar que, cuando se hace bien y con pasión, los grandes eventos no tienen por qué quedarse solo en las ciudades.