Villasante se planta ante el cierre de su farmacia: cuarenta años de servicio que la Junta quiere sustituir por un botiquín

Vecinos, asociaciones y juntas vecinales de la Merindad de Montija salieron a la calle este viernes para exigir la reapertura de la farmacia de Villasante, cerrada tras cuatro décadas de atención ininterrumpida al municipio y a las poblaciones de su entorno.

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La concentración tuvo lugar a las doce del mediodía frente al Ayuntamiento de la localidad y reunió a un amplio frente ciudadano que rechaza de forma unánime la propuesta de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León de instalar un simple botiquín como medida alternativa.

La movilización no pudo producirse en un momento más significativo. Agosto es el mes en que Las Merindades recupera vida: las familias regresan a sus casas, las segundas residencias se llenan y los visitantes se multiplican. Precisamente ahora, cuando más gente hay en la zona, el pueblo se queda sin farmacia.

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El impacto del cierre va más allá de los residentes habituales. La falta de servicio farmacéutico afecta también a los usuarios de la Residencia de Mayores local, a las localidades colindantes y a quienes transitan a diario por la carretera N-629, una vía de paso importante en la comarca.

Detrás de la protesta hay una respuesta colectiva sin fisuras. Dieciocho asociaciones de todo tipo, desde clubs deportivos como el Montijo C.F. hasta agrupaciones culturales como la Asociación Amigos de Villasante o la Peña Athletic El Rivero, han sumado su nombre a la convocatoria. A ellas se unen quince juntas vecinales y el propio Ayuntamiento de la Merindad de Montija, que respalda abiertamente las demandas de sus vecinos.

La proclama que une a todos es clara: con la salud no se juega. Y la propuesta del botiquín no convence a nadie. Los convocantes la califican como un parche que degrada la atención sanitaria y deja en desventaja al medio rural frente a las ciudades.

La farmacia de Villasante lleva en funcionamiento desde 1986. Cuarenta años de servicio que, para muchos, no son un dato menor, sino el argumento más sólido para exigir su continuidad. La comunidad pide ahora que la administración escuche esa trayectoria y tome una decisión a la altura de las necesidades reales del territorio.