El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz tomó decisiones clave sobre la organización del servicio de taxi sin contar con un informe técnico específico que respaldara esas medidas. Así lo reconoce el propio consistorio, que admite haber basado buena parte de sus criterios en datos aportados directamente por el sector.

La situación ha generado dudas razonables sobre la solidez técnica con la que se han diseñado las guardias del servicio, es decir, los turnos que determinan cuántos taxis deben estar disponibles en la ciudad y en qué franjas horarias.
Según ha trascendido, la información utilizada para establecer esos turnos procedía en gran medida de los propios taxistas y sus asociaciones, sin que el Ayuntamiento contara con un análisis independiente que permitiera contrastar o validar esos datos.
A esto se suma otra carencia relevante: el consistorio reconoce que no dispone de herramientas para conocer en tiempo real cuántos vehículos están efectivamente trabajando en la calle en cada momento. Eso significa que no hay forma de comprobar si las guardias se cumplen o si la oferta real de taxis coincide con la planificada sobre el papel.
Esta falta de control genera un vacío importante, especialmente en momentos de alta demanda, como fines de semana por la noche, festivos o grandes eventos en la ciudad, cuando los ciudadanos pueden encontrarse con dificultades para localizar un taxi disponible sin que el Ayuntamiento tenga datos fiables sobre lo que ocurre en la calle.
La regulación del taxi es una competencia municipal y, como tal, exige que las decisiones que afectan al servicio público estén fundamentadas en criterios técnicos objetivos. Que el diseño de las guardias se haya apoyado principalmente en la información proporcionada por el propio sector regulado plantea interrogantes sobre la independencia y el rigor del proceso.
Desde el Ayuntamiento no se han ofrecido por ahora explicaciones sobre cómo se piensa corregir esta situación ni si existe algún plan para implantar sistemas de seguimiento en tiempo real de la actividad del servicio.
Los vecinos de Vitoria merecen saber que el taxi, un servicio público esencial, se gestiona con criterios sólidos y verificables. Por ahora, esa garantía parece estar en entredicho.
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