El Hospital Virgen de la Concha cerró el pasado año con un resultado que invita al optimismo: de los 677 recién nacidos sometidos a la prueba de detección precoz de hipoacusia bilateral, solo uno presentó una audición por debajo del umbral considerado normal.

El programa impulsado por la Junta de Castilla y León alcanzó al 98,1% de los niños y niñas que vinieron al mundo en el centro hospitalario zamorano a lo largo de 2025, una cobertura que los especialistas consideran muy elevada y que refleja la consolidación de este tipo de cribados en la provincia.
La hipoacusia bilateral implica una pérdida auditiva que afecta a los dos oídos. Detectarla cuanto antes resulta fundamental, ya que si no se trata a tiempo puede comprometer el desarrollo del lenguaje, la capacidad comunicativa y el aprendizaje del niño durante sus primeros años de vida. Por ese motivo, la Junta puso en marcha este programa en 2004.
En el conjunto de Castilla y León, un total de 11.966 bebés, el 98,5% de todos los nacidos en la comunidad, pasaron por estas pruebas. Los resultados arrojaron 31 casos positivos repartidos entre ocho provincias. Cuatro de ellos presentaban una pérdida auditiva superior a los 35 decibelios, el nivel a partir del cual se considera que la audición queda afectada de forma significativa en ambos oídos.
Soria fue la única provincia que no registró ningún positivo, mientras que Zamora se situó entre las de menor incidencia con ese único caso confirmado.
Los datos reflejan que la presencia de esta dolencia congénita es residual en la región, aunque los expertos insisten en que precisamente por eso cobra aún más valor contar con un cribado sistemático: identificar los casos aislados de forma temprana marca la diferencia en el pronóstico y la calidad de vida de los pequeños afectados.
El programa continúa año tras año ampliando su alcance, con el objetivo de que ningún recién nacido quede fuera de una exploración que apenas lleva unos minutos pero que puede cambiar el rumbo de toda una infancia.


