Una educadora de Alaior abre las fiestas de Sant Llorenç con un emotivo repaso a la memoria, la infancia y los valores del pueblo

Catalina Mercadal Sintes, conocida como Kay, pronunció el pregón de las fiestas de Sant Llorenç en Alaior con un discurso cargado de emoción, pedagogía y amor por las raíces del pueblo. Con casi 40 años de carrera como educadora infantil a sus espaldas, la pregonera de 2026 invitó a vecinos y visitantes a recuperar el espíritu colectivo que define estas celebraciones.

Una educadora de Alaior abre las fiestas de Sant Llorenç con un emotivo repaso a la memoria, la infancia y los valores del pu

Kay, nacida en Alaior en 1951, arrancó su intervención en la Avinguda Pare Huguet con un viaje a la infancia, evocando a sus padres y a su abuela en un sentido homenaje a las personas mayores. «Cuidemos y queramos a nuestros abuelos, son un pilar fundamental para la familia y la sociedad», afirmó ante los asistentes.

Entre los momentos más entrañables estuvo el recuerdo de la pastelería familiar Ca na Maribelca, que durante 22 años endulzó a varias generaciones del municipio. Palos con crema y caramelo, turrón quemado, congret o brazos de gitano formaron parte de un repaso emotivo que conectó el pasado con el presente del pueblo.

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En fiestas

Como gesto simbólico y fiel a su manera de entender las tradiciones, la pregonera repartió unos 1.500 polos azules entre los asistentes, al estilo de los que se hacían antiguamente, para que nadie perdiera el ingrediente de la ilusión.

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Su trayectoria en educación también ocupó buena parte del pregón. Kay abrió su primera guardería en 1978 en el carrer Menor, en una sala de la antigua casa de las monjas franciscanas, con más de cuarenta niños. Después llegaron La Salle y la escoleta municipal des Pouet, completando casi cuatro décadas acompañando a niños de cero a tres años.

La educadora subrayó que lo más importante era que los pequeños fueran felices, y recomendó educar con tolerancia, comprensión, firmeza y coherencia. Reconoció además que los niños habían sido sus mejores maestros, con sus lecciones de inocencia, curiosidad y capacidad de asombrarse ante lo cotidiano.

El pregón cerró con un mensaje claro: conocer las fiestas es valorarlas y quererlas. «Sant Llorenç es una celebración de la identidad colectiva, de la hermandad y de compartir las raíces», afirmó Kay antes de invitar a abrir las casas y los corazones durante estos días.

Tras el pregón, el alcalde José Luis Benejam dio la bienvenida en verso, recordando el centenario de la concesión del título de ciudad a Alaior, y se procedió a la entrega de las morratxes y el pendón, dando inicio oficial a los actos más protocolarios de las fiestas.