Zamora, la gran despensa energética de España: medio centenar de proyectos sin un plan que ponga orden

Zamora lleva años produciendo más energía de la que consume, exportando electricidad al resto del país mientras sus pueblos se vacían. Ahora, una nueva oleada de casi cincuenta proyectos energéticos amenaza con profundizar ese desequilibrio sin que exista ninguna planificación que los regule.

Zamora, la gran despensa energética de España: medio centenar de proyectos sin un plan que ponga orden

Parques solares, eólicos, plantas de biogás, instalaciones de hidrógeno verde, proyectos híbridos y contenedores de baterías de almacenamiento se acumulan en el Boletín Oficial de Castilla y León y en el de la Provincia a un ritmo que no tiene precedentes en la historia reciente de la provincia.

El problema no es solo la cantidad de iniciativas. Es que ninguna institución ha elaborado un mapa que permita ver qué implica todo esto en conjunto: cuántos empleos generará, cuánta agua consumirá, qué residuos producirá o qué terrenos agrícolas y ganaderos quedará fuera de uso.

🎉
¡San Frontis está en fiestas!Qué hay hoy — programa en vivo18 — 23 ago
En fiestas

La federación Zamora en Pie, que agrupa a colectivos vecinales surgidos en gran parte para oponerse a algunos de estos proyectos, lleva tiempo reclamando lo que consideran una necesidad básica: planificar antes de autorizar.

Noticias de Zamora en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Su portavoz, Jenaro Leal, lo dice sin rodeos: «Hay que ver dónde hace falta realmente energía antes de abrir la mano y que las empresas hagan lo que quieran». Leal también defiende primar el autoconsumo frente a los grandes parques y recuerda que Zamora ya exporta tres cuartas partes de su producción energética sin que eso se traduzca en servicios para sus vecinos.

«No tenemos que sacrificarnos más», advierte.

El capítulo que más alarma genera es el de las plantas de biogás. Casi una veintena de ellas se tramitan en este momento en municipios como Coreses, Peleas de Abajo, Toro, Granja de Moreruela, Barcial del Barco o Santibáñez de Vidriales, entre otros. Aunque estas instalaciones tienen una función teóricamente positiva, al transformar residuos ganaderos en energía y abono, su proliferación dispara las dudas sobre malos olores, contaminación de acuíferos y procedencia de los purines que utilizarán.

El resultado de todo esto es una provincia que avanza a pasos acelerados hacia convertirse en una gran plataforma energética al servicio del resto de España, con terrenos de cultivo y pasto cediendo espacio a infraestructuras industriales que apenas dejan riqueza en el territorio.

La pregunta que muchos vecinos se hacen ya en voz alta es si alguien va a poner límites antes de que sea demasiado tarde.