Ezcaray lo ha vuelto a hacer. Por segundo día consecutivo, el festival que lleva el nombre de este municipio riojano congregó a cuatro mil personas dispuestas a vivir una jornada inolvidable entre música, ambiente festivo y el calor propio del agosto serrano.

La jornada arrancó mucho antes de que cayera el sol. La Plaza de la Verdura fue el escenario elegido para el vermú del mediodía, con Neverland Bari como encargada de calentar el ambiente desde las primeras horas. El público respondió desde el principio, llenando la plaza con ganas de disfrutar y con la energía que solo un festival en plena forma es capaz de despertar.
El sol de agosto acompañó durante toda la tarde, creando una atmósfera distendida y familiar que es precisamente una de las señas de identidad de Ezcaray Fest. No se trata solo de conciertos: es una celebración colectiva que impregna cada rincón del pueblo y que arrastra a vecinos, visitantes y aficionados a la música en igual medida.
Con el avance de las horas, la intensidad fue creciendo. El recinto principal se fue llenando progresivamente hasta completar el aforo, repitiendo el lleno del día anterior y confirmando que el festival ha encontrado su hueco firme en el calendario musical de La Rioja.
La noche se prolongó más allá de la medianoche, con el público entregado hasta el final y sin dar señales de querer marcharse. Una velada que combinó distintos estilos y propuestas, y que dejó a los asistentes con la sensación de haber vivido algo especial en un entorno tan singular como el que ofrece Ezcaray.
Dos días, dos llenos, miles de personas satisfechas. Ezcaray Fest consolida su apuesta y envía un mensaje claro: la música en vivo, cuando se hace bien y en el lugar adecuado, sigue siendo una experiencia que no tiene rival. La cuenta atrás para la próxima edición ya ha comenzado.



