El club menorquín se planta a cuatro días del inicio de la pretemporada con una plantilla incompleta y la necesidad urgente de incorporar al menos tres jugadores antes de que arranque la competición oficial.

La situación del Bàsquet Menorca a estas alturas del mes de agosto resulta, cuanto menos, llamativa. Con apenas siete fichas confirmadas para el primer equipo, el técnico Javi Zamora tendrá que trabajar en las próximas semanas con un grupo reducido integrado por Pol Figueras, Kyle Greeley, Adams Sola, Iñaki Ordóñez, Adam Kejval, Wildens Leveque y Marc Martí.
Si no se incorporan jugadores del club vinculado CD Alcázar, que actúa como cantera del conjunto insular, Zamora no podrá disponer de más efectivos en los primeros entrenamientos.
En el conjunto de la Primera FEB, solo Flexicar Fuenlabrada y Albacete Basket se encuentran en una situación similar, con ocho jugadores cada uno. El resto de equipos del campeonato ya cuentan con plantillas de entre once y catorce fichas, lo que sitúa al equipo menorquín en una posición claramente rezagada en la construcción de su proyecto deportivo.
A la espera de AJ Slaughter, que no llegaría hasta octubre por su participación en los playoffs de la liga mexicana LNBP con los Astros de Jalisco, el club necesita incorporar como mínimo a tres jugadores más para llegar a los diez efectivos antes de que el escolta polaco aterrice en la isla.
Las posiciones más urgentes son la de base y la de escolta-alero. Pol Figueras es el único base confirmado, y regresa además después de una grave lesión de rodilla que le mantuvo prácticamente toda la temporada anterior fuera de las pistas. Contar con un solo jugador en esa posición no se considera suficiente para competir con garantías.
En cuanto a los exteriores, todo dependerá de cómo acabe encajando Kyle Greeley en el sistema y de lo que ofrezca un mercado que, a estas alturas del verano, ya empieza a escasear.
Esta circunstancia recuerda inevitablemente a la del verano de 2024, cuando la marcha unilateral del ala-pívot Jaime Fernández al Casademont Zaragoza obligó al club a apurar los plazos y apostar por jugadores llegados principalmente de Europa del Este.
El Bàsquet Menorca tiene por delante un agosto complicado. La afición de la isla espera que la dirección deportiva resuelva pronto un puzzle que, hoy por hoy, todavía tiene demasiadas piezas sin colocar.



