El Ayuntamiento de Zamora ha puesto en marcha una actuación para eliminar el ailanto, una especie exótica invasora que se extiende por solares, parques y riberas de la ciudad y que representa una de las amenazas más serias para la biodiversidad local.

La intervención tiene un coste de 24.101,39 euros y se ejecutará dentro del proyecto Renaturaliza, una iniciativa financiada con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El contrato ha sido adjudicado a la empresa vallisoletana Trasel Servicios Ambientales S.L., que presentó la oferta más ventajosa entre las cuatro pymes que concurrieron al proceso de licitación. Los trabajos deberán completarse en un plazo de 42 días.
El ailanto, conocido popularmente como árbol del cielo, es originario de Asia y llegó a Europa hace siglos como planta ornamental. Lo que en su día pareció una especie decorativa se ha convertido con el tiempo en un problema ambiental de primer orden. Crece en casi cualquier rincón, desde las grietas de las aceras hasta los márgenes de los ríos, y lo hace con una velocidad que pocas plantas pueden igualar.
Su peligrosidad no se limita a su expansión. El ailanto libera sustancias químicas a través de sus raíces que impiden el desarrollo de otras plantas, lo que le permite colonizar el terreno de forma progresiva y desplazar a la vegetación autóctona. La consecuencia directa es la pérdida de biodiversidad y la alteración de los ecosistemas naturales.
A todo ello se suma la mayor dificultad: eliminarlo no es sencillo. Talarlo no basta. Tras el corte, el árbol es capaz de rebrotar con vigor desde las raíces y el tronco, lo que obliga a aplicar tratamientos específicos para impedir que vuelva a extenderse. Es precisamente por esa resistencia por lo que esta especie figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.
La actuación en Zamora busca frenar su presencia en distintos puntos del municipio antes de que su expansión sea aún más difícil de revertir. El proyecto Renaturaliza, impulsado con el respaldo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, convierte esta intervención en parte de un esfuerzo más amplio por recuperar los espacios verdes urbanos y proteger el entorno natural de la ciudad.
Una inversión modesta, pero necesaria, para combatir a un enemigo silencioso que lleva años ganando terreno en Zamora.
