Adquirir una vivienda nueva en Vitoria-Gasteiz cuesta hoy notablemente más que a finales del año pasado. Según un informe de tendencias elaborado a partir de tasaciones reales, el precio ha subido un 6,3% desde diciembre, situando a la capital alavesa como el quinto municipio del País Vasco donde más se han encarecido los pisos en el primer semestre de 2026.

El valor del metro cuadrado de obra nueva en Vitoria se establece actualmente en 2.801 euros, una cifra que, aunque por debajo de la media autonómica, sigue poniendo en aprietos a muchas familias que aspiran a comprar su primera casa.
En el conjunto de Euskadi, los precios de la vivienda nueva subieron un 8% de enero a junio de este año respecto al mismo periodo del anterior. La media vasca supera los 3.727 euros por metro cuadrado, por encima incluso de la media nacional, que se queda en 3.458 euros, aunque el incremento porcentual en España es algo mayor, rozando el 9,7%.
Los municipios con el metro cuadrado más caro del entorno son San Sebastián, con 5.047 euros, seguida de Bilbao con 3.677 y Getxo con 3.495. En el extremo contrario, Erandio, Mondragón y Basauri registran los precios más asequibles de la comunidad.
Este encarecimiento sostenido tiene consecuencias directas en el día a día de los ciudadanos. El índice de esfuerzo inmobiliario, que calcula cuántos años de sueldo íntegro necesita una persona para pagar un piso, se sitúa en el País Vasco en 7,3 años al cierre del segundo trimestre, frente a los 7,8 de la media española. Eso sí, ese plazo ha crecido un 2,4% respecto a 2025.
Otro indicador relevante, el de accesibilidad, que mide el equilibrio entre el precio de la vivienda y la capacidad real de endeudamiento, otorga a los vascos 87 puntos sobre 100, por encima de la media nacional situada en 83. Sin embargo, ha caído un 2,2% en un año, lo que indica que cada vez es más difícil afrontar una hipoteca.
Los expertos advierten de que el problema no tiene una causa única: precios al alza, financiación más exigente y la necesidad de mayor ahorro previo se combinan para cerrar la puerta a una parte importante de quienes quieren comprar vivienda. El desequilibrio entre la escasa oferta disponible y una demanda que no cede marca el ritmo de un mercado que, por ahora, no da señales de frenarse.



