Juan Javier Sánchez, estudiante extremeño de Biotecnología, ha defendido ante el Parlamento Europeo la reapertura del corredor ferroviario Plasencia-Astorga, una reivindicación que Zamora lleva años reclamando como condición necesaria para frenar su despoblación y reactivar su economía.

El joven de 22 años intervino en la Comisión de Peticiones de la Eurocámara, conocida como PETI, en nombre de la petición 1301/2024. Su mensaje fue claro: la falta de infraestructuras ferroviarias en el oeste peninsular no es solo un problema de transporte, sino una causa directa de la marcha de los jóvenes y del freno a la llegada de empresas.
«No venimos a pedir limosna ni subvenciones asistenciales; venimos a ejercer un acto de legítima defensa y de rebeldía generacional contra décadas de abandono», afirmó ante la Eurocámara.
Sus palabras resuenan con fuerza en una provincia que conoce bien esa sensación de aislamiento. Zamora salió a la calle en mayo de 2024 con cerca de medio millar de personas concentradas en la Plaza Mayor para exigir la recuperación de esta línea. Unos meses antes, en enero de ese mismo año, unas 300 personas se habían reunido ya en la Plaza de la Constitución con el mismo objetivo.
La reivindicación no se ha quedado solo en la calle. La Diputación de Zamora aprobó por unanimidad una moción instando al Gobierno a elaborar un plan de recuperación de la línea e impulsando su inclusión en el Corredor Atlántico y en la Red Transeuropea de Transportes.
La Asociación Ferroviaria Zamorana y la Cámara de Comercio han insistido en que la reapertura no es un ejercicio de nostalgia, sino una apuesta de futuro. La línea histórica cruzaba Extremadura, Salamanca, Zamora y León, permitiendo conectar el norte y el sur de España sin pasar por Madrid, algo que hoy resulta imposible en tren por ese eje.
Para Zamora, recuperar ese trazado significaría reforzar sus vínculos con León al norte y con Salamanca y Extremadura al sur, además de abrir una alternativa real para viajeros y mercancías.
Lo que Juan Javier Sánchez ha puesto sobre la mesa en Bruselas es exactamente lo que Zamora lleva pidiendo desde hace años: que el oeste de la península deje de esperar y tenga las mismas oportunidades que el resto del país.



