El mercadillo de La Corredoria lucha por no quedarse a medias: solo la mitad de los puestos abre cada sábado

Un sábado de agosto en La Corredoria debería ser sinónimo de bullicio y comercio. Sin embargo, la realidad que se vive cada semana en esta plaza de Oviedo es bien distinta: de los 55 puestos que conforman el mercadillo, apenas 29 abrieron sus toldos el pasado fin de semana. Más de la mitad del espacio, vacío.

El mercadillo de La Corredoria lucha por no quedarse a medias: solo la mitad de los puestos abre cada sábado

Los propios vendedores reconocen que el verano golpea especialmente al mercado. Menos vecinos en el barrio, menos afluencia de público y un recinto que pierde atractivo a medida que los huecos se multiplican sobre el asfalto.

Sila Fernández, del puesto Bartuelo, valora la iniciativa del mercadillo como una oportunidad real de contacto con el cliente, pero no esconde la crudeza de la situación. «Las ventas han bajado. Entre la lluvia, que en verano hay menos gente y que hay menos puestos…», explica junto a su madre. Ambas piden que se cuide este espacio y que se trabaje por mantenerlo vivo.

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Iván Pérez, conocido en el mercado como el Puestín de Ivanín, recuerda con nostalgia los inicios. «Empezó muy fuerte, con el doble de ventas que ahora», dice. Para él, el problema va más allá del número de visitantes: falta variedad, falta atractivo. Propone incluso trasladar el rastro al recinto para darle más vida y color los sábados.

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Ángel Gabarres, que cuenta con el único puesto de ropa de hombre del mercadillo, mantiene su clientela gracias a esa exclusividad. Pero su diagnóstico general no es optimista. «Coincide con otros mercados que ya tienen más fama y solera, y este flojea mucho», lamenta.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Oviedo trabaja en posibles soluciones. Una de las más concretas pasa por aplicar un modelo similar al del histórico mercado de El Fontán: crear un censo de vendedores que permita cubrir de forma ágil y dinámica los puestos que queden vacíos cada semana. Así, cualquier comerciante interesado podría ocupar ese hueco sin que el recinto aparezca semidesierto.

Además, la administración estudia una rebaja en el canon trimestral que pagan los vendedores, una medida que aligeraría la carga económica de quienes apuestan por este espacio.

El mercadillo de La Corredoria tiene potencial, lo dicen quienes llevan años instalando sus puestos cada sábado. Solo necesita que las soluciones lleguen antes de que los huecos terminen por ganar la partida.