Santander lleva semanas contando los días. Esta tarde, a las 17.00 horas, los Campos de Sport acogerán el partido que toda una afición lleva catorce años soñando. El Racing de Santander regresa a la Primera División de LaLiga recibiendo al Villarreal en un encuentro cargado de emoción y significado histórico.

Han pasado exactamente catorce años, tres meses y dos días desde aquel último y amargo partido en la máxima categoría, una derrota ante Osasuna cuando el equipo ya estaba descendido. Desde entonces, un largo camino lleno de dificultades, amenazas de desaparición y reconstrucción paulatina ha desembocado en este momento tan esperado.
El regreso no llega en las mejores condiciones posibles sobre el papel. Los refuerzos han tardado más de lo deseable en llegar, y el mercado aún no ha cerrado. Por el momento, cuatro incorporaciones oficiales: el portero Julen Agirrezabala, el veterano Sergio Canales, el defensa Pedro Felipe y el delantero Yassir Zabiri. A ellos se suman las opciones de compra ejecutadas sobre Facu, Pablo Ramón y Villalibre, jugadores que ya formaban parte del bloque del ascenso.
Quedan además incógnitas abiertas. La continuidad de Puerta parece cada vez más probable, mientras que la de Salinas sigue siendo una situación complicada. El técnico José Alberto López, que esta tarde debuta también en Primera como entrenador, confía en que la recta final del mercado aporte lo que el equipo necesita para competir en la élite.
Una de las decisiones más esperadas es quién ocupará la portería. Todo apunta a que Agirrezabala, llegado precisamente para ser titular, podría debutar ya en este primer partido, aunque el propio JAL reconoció el viernes que aún no había tomado una decisión definitiva.
En las gradas, el ambiente promete ser histórico. El número de abonados roza cifras récord en 113 años de historia del club, y el estadio se espera lleno o casi lleno. Una imagen que, sin embargo, también pone de manifiesto las limitaciones de unos Campos de Sport que, en la máxima categoría, muestran ya sus carencias como instalación.
Frente a ellos, el Villarreal, un club que también descendió aquel mismo año pero que tomó un camino muy diferente. Los amarillos llegan como claros favoritos, pero esta tarde, en Santander, eso importa menos que el simple hecho de estar de vuelta.
El Racing vuelve a casa. Y la ciudad entera lo celebra.



