El vandalismo sigue haciendo mella en Santander. La paloma esculpida en homenaje al navegante Vital Alsar, ubicada en la Duna de Zaera, lleva desde el pasado viernes tirada en el suelo con un precinto policial, víctima de lo que todo apunta a ser un nuevo acto de destrucción intencionada.

El Ayuntamiento de Santander reconoce que sus técnicos están realizando en estos momentos una enumeración y valoración inicial de los daños. De momento, el Consistorio pide cautela antes de confirmar oficialmente que se trata de vandalismo, aunque las circunstancias no dejan mucho margen a la duda.
No es la primera vez que esta escultura sufre un golpe así. En enero de 2022, apenas unos meses después de su inauguración en septiembre de 2021, alguien rompió la estructura de su base y la pieza se cayó. Tras pasar por el taller para ser reparada y reforzar su anclaje, la paloma volvió a su lugar en agosto de 2023. Ahora, tres años después, la historia se repite.
La situación no se limita a esta obra. El monumento dedicado al científico Augusto G. Linares, en el paseo de Gamazo, acumula también una larga lista de desperfectos. La figura de Fama, que adorna su pedestal, ha perdido dedos recientemente, y tiempo atrás ya le habían arrancado el brazo, la mano y la nariz. El Ayuntamiento admite que la sucesión de ataques a este monumento en lo que va de año resulta «preocupante».
Desde la Casona, el mensaje es claro: no se trata de hechos aislados. «No estamos hablando de un hecho aislado, sino de un patrimonio que se deteriora una y otra vez y cuya reparación supone, inevitablemente, un coste para todos», señalan fuentes municipales. El Ayuntamiento recuerda que el patrimonio urbano «es de todos» y que cuidarlo no debería recaer únicamente sobre las administraciones.
A estos dos casos se suma el protagonizado hace poco por tres jóvenes de unos 22 años que destrozaron varias bicicletas municipales en la estación de servicio de Puertochico. Un episodio más en una cadena de fechorías que afecta a esculturas, ascensores, marquesinas de autobús e incluso el césped de los Campos de Sport.
Santander acumula heridas en su espacio público que tardan en cerrarse. Las reparaciones, avisa el Consistorio, «no son inmediatas», pero se abordarán «a la mayor brevedad». Mientras tanto, la paloma de Vital Alsar sigue en el suelo, esperando volver a volar.



