El humo sigue presente en Zamora aunque la calidad del aire recupera niveles aceptables tras los incendios

El olor a quemado sigue siendo lo primero que notan los zamoranos al salir a la calle este miércoles, un recordatorio constante de las semanas de fuego que han marcado el verano en la provincia. Sin embargo, los datos disponibles ofrecen este miércoles un panorama más tranquilizador que el vivido durante los peores episodios.

El humo sigue presente en Zamora aunque la calidad del aire recupera niveles aceptables tras los incendios

Las mediciones actuales sitúan la calidad del aire en Zamora capital dentro de la categoría «buena», con una concentración de partículas PM2,5 de 7 microgramos por metro cúbico y de PM10 de 11 microgramos por metro cúbico. Cifras que contrastan radicalmente con las registradas a finales de julio, cuando el gran incendio de Sayago empujó el índice de calidad del aire hasta los 157 puntos el día 29, considerado ya perjudicial para grupos sensibles, y hasta los 164 puntos al día siguiente, con las partículas PM10 disparadas hasta los 182 microgramos por metro cúbico.

Entonces, ¿por qué seguimos oliendo a humo si el aire ha mejorado? La respuesta está en cómo funciona la percepción olfativa. El humo puede desplazarse centenares de kilómetros y ciertos compuestos volátiles resultan detectables por la nariz mucho antes de que las estaciones de medición registren niveles preocupantes. Que Zamora huela a quemado no significa necesariamente que el aire sea peligroso, pero sí es un aviso de que los incendios siguen dejando huella mucho más allá de los montes arrasados.

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Las partículas PM2,5 son especialmente relevantes en estos episodios. Su tamaño extremadamente reducido les permite penetrar profundamente en el sistema respiratorio, y el Ministerio de Sanidad advierte de que el humo de los incendios puede provocar desde molestias leves hasta complicaciones graves en personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares previas.

Aunque la situación actual no justifica hablar de alarma en la capital, la recomendación es mantener la vigilancia. Si el olor se intensifica, aparece una nueva nube visible o empeoran las mediciones, las personas más vulnerables, mayores, niños, embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas, deberían limitar su exposición al exterior y reducir la actividad física fuera de casa.

Para quienes necesiten protección respiratoria, Sanidad señala las mascarillas FFP2 o N95 como las adecuadas frente al humo. Las quirúrgicas, tan utilizadas en los últimos años, no ofrecen suficiente protección ante este tipo de partículas.

El verano de los incendios en Zamora no ha terminado de pasar, aunque al menos hoy el aire, más allá del olor, parece estar de nuestro lado.