El pequeño municipio burgalés de Tamarón, que apenas días atrás acogió a más de 300 personas para contemplar el eclipse total de Sol, vuelve este sábado 22 de agosto a convertirse en escenario de historia. A las 20:00 horas, su Plaza de la Fuente acogerá la XVI Representación de la Batalla de Tamarón, uno de los eventos culturales más arraigados de la provincia.

La cita recrea el enfrentamiento que tuvo lugar en el año 1037, cuando el rey Vermudo III de León perdió la vida en estas tierras burgalesas. Un acontecimiento que marcó un antes y un después en la evolución política de los reinos medievales de la península.
Este año participarán más de 70 personas entre vecinos, socios, colaboradores y miembros de dos asociaciones invitadas: los Infanzones 974 de Castrojeriz y la Asociación Cultural Almas de Hierro de Sasamón. Ambos colectivos comparten con los organizadores la vocación de recuperar, representar y divulgar la historia del territorio castellano y leonés.
La colaboración no es nueva. El pasado 8 de agosto, integrantes de la representación tamaronense estuvieron presentes en el Gran Día del Fuero de Castrojeriz. Este sábado, el pueblo devuelve la visita y recibe a sus vecinos de Castrojeriz y Sasamón con los brazos abiertos.
Durante la velada se entregará además el II Reconocimiento de la Representación de la Batalla de Tamarón, que este año recae en la Asociación Infanzones 974 de Castrojeriz, en reconocimiento a su trayectoria y a su dedicación en la divulgación del Fuero de Castrojeriz.
La representación llega apenas diez días después de que Tamarón viviera una de sus jornadas más concurridas en mucho tiempo. El 12 de agosto, el eclipse total de Sol congregó a más de 300 personas en la localidad, con talleres, actividades divulgativas y visitas al patrimonio local. Un pueblo que apenas supera el medio centenar de habitantes demostró entonces su capacidad de organización y acogida.
Si aquella tarde el pueblo miró al cielo, este sábado propone mirar hacia adentro, hacia las raíces, hacia los episodios que dieron forma a la identidad de este territorio.
La representación es, ante todo, una obra hecha desde el propio pueblo. Son los tamaronenses, sus descendientes y personas vinculadas voluntariamente a esta iniciativa quienes sostienen cada año una cita que lleva dieciséis ediciones demostrando que la historia local no está solo en los libros.



