El fuego declarado esta semana en el entorno del barranco del Carraixet ha vuelto a poner sobre la mesa una preocupación que llevan meses arrastrando los municipios del norte del área metropolitana de València. La acumulación de cañas invasoras en el cauce representa, según los propios ayuntamientos, un doble peligro que nadie ha terminado de resolver.

Las llamas prendieron el miércoles 19 de agosto, en torno a las 14.50 horas, en el tramo del barranco comprendido entre Carpesa y Bonrepòs i Mirambell. Las altas temperaturas de esa jornada agravaron la situación y obligaron a movilizar medios terrestres y aéreos. El Centro de Coordinación de Emergencias activó la Situación 0 del Plan Especial frente al Riesgo de Incendios Forestales.
El episodio no ha pillado por sorpresa a los consistorios de la zona. Gátova fue uno de los primeros en dar la voz de alarma esta primavera, advirtiendo de que algunos puntos del cauce se habían convertido en una auténtica selva de cañas. El riesgo de incendio preocupaba especialmente por la cercanía con la Sierra Calderona, entorno forestal que esta misma semana también ha sufrido un nuevo incendio.
Aunque la Generalitat sí ha ejecutado trabajos de limpieza en tramos de Olocau y Bétera, con retirada de vegetación invasora y colocación de mallas, los municipios situados más abajo en el cauce reclaman que esas actuaciones continúen hasta llegar a ellos.
El alcalde de Alboraya asegura mantener un contacto constante con la Confederación Hidrográfica del Júcar, organismo responsable del cauce, para exigir intervenciones. Reconoce que la vegetación, y en especial las cañas, sigue siendo muy abundante en su tramo.
Junto a esta demanda, varios alcaldes plantean una reivindicación que se repite de municipio en municipio: que se autorice a los propios ayuntamientos a participar en las labores de limpieza cuando sea necesario, sin tener que esperar a que actúe la administración competente.
La Dana del 29 de octubre de 2024 marcó un antes y un después en la percepción del riesgo. Aunque el Carraixet no sufrió entonces la tragedia vivida en otros cauces, los municipios reforzaron desde ese momento sus protocolos de emergencia. Ahora, los episodios de calor extremo se suman a los de lluvias intensas como escenarios de alerta permanente.
El debate sobre quién debe actuar y cuándo sigue sin cerrarse. Mientras tanto, el barranco acumula cañas y los vecinos de la comarca observan con inquietud cada ola de calor y cada aviso de tormenta.
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