La UD Logroñés se despide de la pretemporada con un mensaje muy claro: este equipo viene con ambición. La goleada encajada por el Mirandés (0-4) en el último ensayo antes del inicio de la competición dejó un sabor agridulce para los rojillos burgaleses, pero también una reflexión que no ha pasado desapercibida en el mundo del fútbol riojano.

Y es que las palabras más reveladoras de la tarde no llegaron desde el vestuario local, sino desde el banquillo rival. Muneta, exjugador del club blanquirrojo y conocedor de sobra de lo que representa la entidad riojana, no escatimó en sinceridad a la hora de valorar lo que había visto sobre el césped.
El técnico del Mirandés reconoció que el Logroñés les había demostrado que para moverse con garantías en Primera Federación hay que ir a otra velocidad. Una declaración que, viniendo de alguien con su vinculación al club, tiene un peso especial y habla muy bien del trabajo que se está haciendo en Las Gaunas.
El equipo dirigido por los responsables técnicos blanquirrojos completó una actuación solvente, intensa y con la presión alta que exige la categoría. Los cuatro goles sin respuesta no fueron casualidad, sino el reflejo de una pretemporada trabajada y de una plantilla que ha asimilado bien las ideas del cuerpo técnico.
Para los aficionados logroñeses, este cierre de pretemporada llega como una inyección de moral antes de que empiece lo que de verdad importa. La Primera Federación es una categoría exigente, con rivales de nivel y muy poca distancia entre equipos, y ver a su equipo dominando con autoridad a un conjunto como el Mirandés genera ilusión y confianza.
La ciudad de Logroño llevaba tiempo esperando ver a su equipo de nuevo competitivo, y los indicios que está dejando este Logroñés apuntan en la buena dirección. Ahora queda lo más difícil: mantener ese nivel semana a semana cuando los puntos estén en juego y la presión apriete de verdad.
La competición llama a la puerta. El Logroñés parece estar listo.



