El Real Valladolid arranca la temporada entre derrotas y autocrítica: «Si no tenemos más mala leche, estaremos igual que el año pasado»

El Pucela suma dos derrotas en dos jornadas y cierra la clasificación tras caer en Ipurúa ante la SD Éibar. El conformismo vuelve a señalarse como el gran enemigo blanquivioleta.

El Real Valladolid arranca la temporada entre derrotas y autocrítica: «Si no tenemos más mala leche, estaremos igual que el a

Otro domingo, otro golpe. El Real Valladolid no levanta cabeza en este inicio de temporada y ya acumula dos derrotas consecutivas que le dejan en el farolillo rojo de la tabla. La visita al estadio de Ipurúa dejó imágenes conocidas: dominio sin profundidad, escasa mordiente y la sensación de que el equipo aún no ha despertado del letargo que le ha perseguido durante los últimos años.

El propio técnico, Fran Escribá, reconoció en sala de prensa las carencias de los suyos con una sinceridad que no dejó lugar a interpretaciones. «Hemos controlado muy bien la primera parte, pero sin ocasiones de peligro. Nos está faltando el colmillo que necesita un equipo para ganar los partidos», afirmó el entrenador valenciano, que insistió en la necesidad de no generar dramatismo pese al delicado arranque: «Me cabrea no ganar, pero no podemos hacer un drama. Vamos a tener treinta partidos ajustados como este. Seguro que va a llegar».

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Sin embargo, los números no invitan al optimismo. El Valladolid encadena diez encuentros sin ganar como visitante desde la llegada de Escribá al banquillo, una cifra que pesa y que el vestuario conoce bien.

Quien salió a hablar con más determinación fue Iván Alejo, uno de los capitanes del equipo y referente en el vestuario. El jugador vallisoletano no escondió la realidad que vive el grupo y apuntó al conformismo como principal defecto colectivo: «Somos demasiado conformistas cuando llegamos a tres cuartos y así no vamos a ningún lado. Si no tenemos más mala leche y más colmillo arriba, estaremos en la misma situación que el año pasado».

Alejo también quiso reconocer el esfuerzo de la afición blanquivioleta, con más de 400 seguidores desplazados hasta el País Vasco. «La gente que ha venido a Éibar no merece que volvamos a perder», dijo, antes de marcar el camino a seguir: trabajar, levantar la cabeza y ganar en Cádiz.

Precisamente esa visita al estadio de Cádiz será la próxima prueba para un equipo que necesita con urgencia su primer triunfo de la temporada. Después llegará el primer partido en casa, y llegar a ese encuentro con cero puntos en el bolsillo sería un golpe demasiado duro de encajar para una afición que ya conoce de sobra el sabor amargo de los últimos años.