El CB Zamora arranca su tercera temporada en Primera FEB con bajas, ilusión y hambre de consolidarse

El Caja Rural CB Zamora ha echado a rodar. La plantilla zamorana completó ayer su primer entrenamiento de la pretemporada con vistas a afrontar lo que será su tercera campaña consecutiva en Primera FEB, la antesala de la ACB, con el firme propósito de dejar de ser un equipo de paso para convertirse en un nombre de referencia en la categoría.

El CB Zamora arranca su tercera temporada en Primera FEB con bajas, ilusión y hambre de consolidarse

El arranque, sin embargo, no ha estado exento de sombras. Solo seis jugadores del primer equipo pisaron el parqué del pabellón zamorano, ya que David Kristensen y Oskar Palmquist se encuentran concentrados con sus selecciones nacionales de Dinamarca y Suecia respectivamente. Pero la peor noticia llega de la mano del capitán, Jacob Round, quien podría sufrir un edema óseo que lo mantendría varios meses alejado de las canchas. El jugador se someterá próximamente a nuevas pruebas para determinar el alcance real de la lesión.

Para completar los entrenamientos estivales, el club ha incorporado temporalmente a Iker Montero y Bryce Báez, además de cuatro jugadores de la cantera: Esteban Hernández, Nathan Alonso, Carlos Arranz y Rubén Hernández.

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Saulo Hernández, que continúa al frente del banquillo un año más, reconoció que la imagen actual del vestuario dista mucho de la que se espera ver en unos meses. El técnico admitió que aún quedan por cerrar entre tres y cuatro fichajes: dos bases, un ala pívot y, dependiendo de la evolución de Round, un jugador exterior adicional. A pesar de las circunstancias, Hernández se mostró optimista con el grupo disponible y subrayó la necesidad de reinventarse cada verano ante la marcha de jugadores que, gracias a su gran rendimiento, han dado el salto a proyectos de mayor envergadura económica.

El objetivo declarado desde el cuerpo técnico y la dirección del club es precisamente eso: consolidación. Que el nombre de Zamora suene en el baloncesto nacional no como algo pasajero, sino como un equipo asentado en esta exigente categoría. El primer año el reto fue la permanencia; el segundo, los play-offs de ascenso estuvieron al alcance de la mano. Ahora toca dar un paso más en la identidad del proyecto.

El club también cuenta con una nueva cara en la gestión, Quique Peral, que se incorpora como nuevo gerente, y con un presupuesto ligeramente superior al de la pasada temporada, lo que Hernández calificó como un éxito colectivo de toda la sociedad zamorana.