Residir en Menorca no bastará: los isleños deberán pedir un permiso al Consell para circular libremente este verano

Los conductores menorquines quedarán fuera de las restricciones de vehículos previstas para la próxima temporada, pero no podrán esquivar el papeleo. El Consell Insular exigirá una validación previa a todos aquellos que quieran acogerse a la exención, incluidos los propios residentes de la isla.

Residir en Menorca no bastará: los isleños deberán pedir un permiso al Consell para circular libremente este verano

Así lo recoge el borrador del nuevo articulado de la Ley de Reserva de Biosfera que prepara la institución insular, que pretende hacer efectiva la limitación de vehículos el verano que viene. El texto deja claro que estar empadronado en Menorca no será suficiente para circular sin restricciones: habrá que solicitarlo y obtener un documento acreditativo que lo demuestre.

El sistema no funcionará de forma automática. No bastará con tener una matrícula local para pasar los controles sin problemas. El propietario del vehículo deberá tramitar expresamente ante el Consell la validación de su caso, y una vez comprobado que cumple los requisitos, la institución expedirá un comprobante que el conductor tendrá que llevar consigo.

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Ese justificante será imprescindible en caso de ser sometido a una inspección o verificación. Y aquí viene el punto que más puede sorprender a los isleños: no mostrar la autorización está tipificado como infracción leve en el régimen sancionador que acompaña a la nueva normativa, con multas que pueden alcanzar los 3.000 euros.

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Para los vehículos procedentes de fuera de la isla que logren obtener permiso para circular durante el verano, el Consell habilitará un sistema de identificación mediante una acreditación o distintivo gráfico que deberá colocarse en un lugar visible desde el exterior del coche.

Las labores de control e inspección recaerán sobre el personal funcionario del propio Consell, aunque se prevé la colaboración de otras administraciones para garantizar el cumplimiento de la medida.

La iniciativa busca reducir la presión del tráfico rodado en la isla durante los meses de mayor afluencia turística, un problema crónico que se agrava cada verano. Sin embargo, el hecho de que incluso los residentes deban gestionar un permiso añade una capa burocrática que ya genera debate entre los menorquines antes de que la norma entre en vigor.

El Consell deberá concretar en los próximos meses los plazos y el procedimiento exacto para solicitar estas autorizaciones, algo que será clave para que el sistema funcione sin colapsar a la ciudadanía local.