La Peña La Junta convierte Almonacid de Toledo en el epicentro del juego y la fiesta con más de cien vecinos en la calle

La calle Parque de Almonacid de Toledo volvió a llenarse de risas, aplausos y competición sana este lunes de fiestas gracias a la iniciativa de un grupo de vecinos que lleva cuatro años empeñado en que nadie se quede en casa durante las horas muertas de la programación oficial.

La Peña La Junta convierte Almonacid de Toledo en el epicentro del juego y la fiesta con más de cien vecinos en la calle

La Peña La Junta organizó una tarde de juegos populares que congregó a más de cien personas entre vecinos del propio municipio y visitantes llegados desde distintos puntos de la provincia e incluso de fuera de ella. Bingo, adivina la canción, adivina el refrán y un trivial con curiosidades sobre el pueblo toledano fueron las actividades que animaron el espacio trasero de la iglesia local.

Todo empezó en 2022 como un simple entretenimiento entre los catorce miembros de la peña. Con el paso del tiempo, la voz se fue corriendo y desde 2024 la afluencia no ha hecho más que crecer. El objetivo siempre ha sido el mismo: cubrir el hueco que existe en la programación de la Feria y Fiestas en honor a la Virgen de la Oliva, concretamente el tramo del lunes entre la caldereta popular de las dos y la cucaña de las siete de la tarde.

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«Al principio teníamos un bingo clásico con bolitas, pero se perdían, así que hemos optado por digitalizarlo con una aplicación y una tablet», explica Sergio Díaz, uno de los portavoces de la peña. La modernización del juego no ha restado ni un ápice de emoción al ambiente.

Entre los asistentes no solo había almonacileños. Adrián repitió por segundo año consecutivo desde Villaluenga de la Sagra: «Me invitaron el año pasado y fue súper gracioso. Ya se ha convertido en una tradición en agosto para nosotros». También se acercaron personas desde Burguillos de Toledo, Mora, Nambroca o Tomelloso, en Ciudad Real.

Este año, para hacer frente al calor de los veranos toledanos, los organizadores repartieron abanicos pai-pai y sombreros cedidos por un taller local. Las temperaturas templadas del día favorecieron además que más de un curioso acabara uniéndose a la fiesta sin haberlo planeado.

Eva Fernández, otra de las portavoces, resumió el espíritu del encuentro como «un ratito entre amigos» que cada año convoca a más gente. Y ya avisan para el próximo agosto: solo hay que llevar la silla y dejarse sorprender.