El sector primario alavés llevó este jueves su desesperación hasta las puertas del Gobierno vasco. Una columna de cuarenta tractores recorrió las calles de la capital para exigir medidas urgentes ante una sequía que está dejando pérdidas devastadoras en el campo de Álava.

La movilización, convocada por Ataca (Asociación Treviño y Álava por el Campo), arrancó a las 9.30 horas desde el parking del Buesa Arena. Los tractores avanzaron por la Avenida del Cantábrico, pasaron frente al centro comercial El Boulevard, el parque de Arriaga y la estación de autobuses, hasta detenerse ante la sede del Ejecutivo de Lakua, donde los agricultores y ganaderos hicieron oír su voz.
La principal demanda es que Euskadi declare el territorio como zona de sequía para poder acceder a ayudas que compensen la caída de producciones. Raúl Beitia, presidente de Ataca, reconoció que acudió menos gente de la esperada, algo que achacó al desánimo generalizado que existe en el sector, aunque se mostró satisfecho con el resultado de la jornada.
Los manifestantes llevan dos años encadenando pérdidas. A los efectos de la sequía de este verano se suman los sobrecostes en fertilizantes y combustibles provocados por la guerra en Ucrania y la tensión en el estrecho de Ormuz. Una tormenta perfecta que está asfixiando al campo alavés.
Las quejas no se limitaron a la falta de agua. Varios tractores lucieron carteles contra el acuerdo comercial con el Mercosur, al que acusan de introducir productos del exterior que no cumplen las mismas normas de producción que los locales. Geraldo López Suso, portavoz del sector, fue tajante: si continúa esta situación, dejará de fabricarse producto local y llegará comida sin las garantías sanitarias que exige la normativa europea.
López Suso lanzó un mensaje directo a las instituciones: si realmente quieren que el sector desaparezca, que lo digan de una vez, porque así al menos dejarían de padecer. Una frase que resume la frustración de quienes sienten que trabajan solos y contracorriente.
El sector ganadero también alertó de un problema añadido: las dificultades económicas están obligando a realizar ventas a sacrificio, lo que reduce la presencia del ganado en los montes. Una situación que, advierten, aumenta el riesgo de incendios forestales al dejar el terreno sin limpiar de forma natural.
Los agricultores alaveses esperan ahora una respuesta concreta del Gobierno vasco. La declaración de zona de sequía, insisten, debe llegar cuanto antes.
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