La pasarela peatonal de Zubiaur, en Llodio, luce de nuevo el rojo que la hizo reconocible durante generaciones. Unas tareas de mantenimiento llevadas a cabo durante la primera quincena de agosto han devuelto a esta infraestructura parte de su aspecto original, respondiendo a una petición del grupo cultural Bertoko Eszenak.

El puente, que comunica con el barrio de Zubiko Kurajo, era conocido popularmente como el ‘puente de ladrillo’ o el ‘puente rojo’ por el distintivo color de su estructura. Sin embargo, la devastadora riada del 26 de agosto de 1983 acabó con él, y con esa seña de identidad que los vecinos guardaban en la memoria.
Cuando el puente fue reconstruido, en el marco de las obras de encauzamiento del río Nervión de 1998, los trabajos modernizaron la infraestructura eliminando los pilares del cauce y aumentando la capacidad de desagüe. Pero el característico color rojo no volvió con él.
Desde Bertoko Eszenak llevaban tiempo reclamando ese regreso. «Habíamos pedido que volviera a pintarse de rojo en alusión a su color tradicional», explica Adolfo Guerrero, portavoz del colectivo. Finalmente, la deteriorada pintura negra de la barandilla fue sustituida por una nueva capa en tono rojo, recuperando parte del alma original de la pasarela.
El gesto, aparentemente sencillo, tiene un peso simbólico importante para la localidad alavesa. El puente de Zubiko forma parte de la memoria colectiva de Llodio, y su recuperación cromática ha sido bien recibida entre los vecinos que recuerdan cómo era antes de la catástrofe de 1983.
Bertoko Eszenak no piensa detenerse aquí. El grupo tiene en el punto de mira otros enclaves del municipio que, según consideran, merecen mayor atención y cuidado. Entre ellos destaca el puente de Bitorika, al que querían ver iluminado para que su valor estético sea más visible. «Aunque no sea romano, es muy bonito y nos gustaría que tuviera iluminación», señala Guerrero.
Además, el colectivo ha alertado sobre un chopo seco situado junto a esa misma estructura. «Cualquier día se cae y puede provocar daños en el puente», advierte el portavoz, reclamando su retirada antes de que ocurra un accidente.
La recuperación del rojo de Zubiko demuestra que pequeñas acciones de mantenimiento pueden devolver a un municipio parte de su historia. Y en Llodio, al parecer, todavía quedan más rincones esperando que alguien les devuelva el brillo.
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