El Govern balear ha salido este viernes a defender su gestión turística horas antes de que Menorca acoja una cadena humana convocada para protestar contra la masificación de visitantes en las islas. El portavoz del Ejecutivo, Antoni Costa, compareció tras el Consell de Govern para recordar las medidas adoptadas durante esta legislatura.

Costa enumeró las principales acciones puestas en marcha: la limitación del número de plazas turísticas, el establecimiento de un techo máximo de alojamientos, la eliminación de pisos turísticos con las sanciones económicas más altas de la historia en este ámbito, y la restricción de cruceros y de la entrada de vehículos en Eivissa y Formentera.
Precisamente sobre este último punto, el portavoz avanzó que la limitación de vehículos llegará también a Menorca y Mallorca durante el presente curso, una medida que muchos vecinos y colectivos llevan tiempo reclamando.
Ante las protestas previstas para este sábado, el Govern subrayó que respeta «la libertad de expresión siempre que las manifestaciones se produzcan de forma pacífica». Costa quiso lanzar un mensaje de apertura al diálogo y aseguró que el Ejecutivo «siempre atiende las demandas» y «lee los planteamientos» que le llegan.
La cadena humana de este sábado incorpora además una iniciativa novedosa: voluntarios de la organización recogerán en papel las quejas y reclamaciones de los manifestantes para hacérselas llegar directamente al Consolat de Mar, sede del Govern.
En un tono más tenso, Costa evitó pronunciarse sobre la acusación que pesa sobre siete personas que participaron en la manifestación del 26 de junio. El portavoz limitó sus comentarios al mínimo y derivó la responsabilidad a la Delegación del Gobierno, señalando que «la investigación policial se lleva desde ahí».
La jornada del sábado se presenta como una nueva prueba de la creciente tensión entre residentes y administraciones en torno al modelo turístico balear. Menorca, declarada Reserva de la Biosfera, concentra cada verano una presión creciente que sus vecinos denuncian como insostenible para el territorio, los recursos y la calidad de vida de quienes viven en la isla durante todo el año.
El Govern insiste en que sus políticas van en la dirección correcta, pero la cita del sábado recordará una vez más que, para muchos menorquines, los cambios llegan demasiado despacio.
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