Las seis torres olvidadas del Arsenal Real de Menorca: construidas en 100 días en el siglo XVIII, hoy a duras penas en pie

Un artículo de opinión publicado en el diario local de referencia de la isla ha reavivado el debate sobre el estado de las antiguas torres de defensa del Arsenal Real de Maó, una joya histórica de la que hoy apenas quedan en pie tres de las seis construcciones originales.

Las seis torres olvidadas del Arsenal Real de Menorca: construidas en 100 días en el siglo XVIII, hoy a duras penas en pie

El texto recoge datos extraídos de los diarios del capitán Roca, que en 1778 y 1779 dejó constancia escrita del proceso de construcción de estas pequeñas fortalezas. Según sus anotaciones, el 19 de septiembre de 1778 se anunció públicamente que cualquier interesado podía consultar el plano de las obras en casa del secretario. Apenas una semana después, el 6 de octubre, ya habían comenzado los trabajos.

Lo más llamativo es la velocidad de ejecución. El propio Roca anotaba el 18 de enero de 1779 que las seis pequeñas fortalesas o torres ya estaban acabadas y que las llamadas carnasarcas, posiblemente casamatas, se encontraban muy avanzadas. En total, menos de cien días naturales para levantar seis estructuras defensivas.

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Una celeridad que contrasta de forma llamativa con los ritmos actuales de la obra pública, donde entre la convocatoria de un concurso, la adjudicación y el inicio de los trabajos pueden transcurrir meses, incluso años.

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El autor del artículo también destaca la figura del contratista, un tal mestre Jaume Ros, encargado según las anotaciones históricas de dirigir los trabajos. Hasta ahora no ha sido posible identificarlo con certeza en los registros disponibles, lo que resulta una pérdida lamentable, pues se propone que una de las torres restauradas podría llevar su nombre.

El contexto histórico es el de la dominación británica de la isla, heredada tras el Tratado de Utrecht de 1712, una etapa en la que los ingleses acometieron importantes obras de fortificación en Menorca, convirtiendo la zona en una de las plazas militares más relevantes del Mediterráneo.

Hoy, lo que fue una estación naval de gran valor estratégico es prácticamente un recinto en desuso, empleado principalmente como punto de atraque de embarcaciones de la OTAN. Sus murallas presentan un estado de conservación deficiente y el debate sobre su recuperación vuelve a estar sobre la mesa.

La historia de estas torres es un recordatorio de que Menorca supo, en su día, construir con rapidez y ambición. La pregunta que queda en el aire es si la isla será capaz de recuperar ese patrimonio antes de que el tiempo acabe con lo que queda de él.