El solar de la antigua Prisión Provincial de Santander, en la Calle Alta, no solo acogerá nuevas viviendas en los próximos años. El proyecto también contempla la construcción de un parking subterráneo independiente de los garajes propios de los futuros edificios residenciales.

Así lo confirmó el concejal de Protección Ciudadana, Eduardo Castillo, durante el último pleno municipal, respondiendo a una pregunta del grupo socialista sobre aparcamientos disuasorios en la ciudad. El edil explicó que el proyecto está aún en una fase inicial de gestión urbanística, por lo que todavía se desconoce si las plazas serán rotatorias o para residentes, ni cuántas habrá en total.
La entidad responsable del terreno es la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios (Siepse), organismo dependiente del Ministerio del Interior. Ya tiene redactado el proyecto de urbanización y está tramitando el de compensación para poder solicitar la correspondiente licencia de obras.
La noticia llega como un alivio para los vecinos del entorno, que desde que supieron de los planes de construcción residencial habían mostrado su preocupación. El motivo es que el actual aparcamiento, habilitado provisionalmente en ese solar, es uno de los pocos gratuitos de la ciudad y uno de los más utilizados en la zona. Cuenta con algo más de 300 plazas.
Las instalaciones penitenciarias fueron demolidas en 2010. Siete años después, el Ayuntamiento de Santander y Siepse firmaron un convenio para construir viviendas en el terreno, de unos 9.000 metros cuadrados. Sin embargo, el proyecto quedó bloqueado durante años por un desacuerdo con los herederos de una pequeña parcela en una de las esquinas del solar, de aproximadamente 1.000 metros cuadrados.
Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, el Ayuntamiento optó por la vía de la expropiación y abonó hace dos años el justiprecio fijado por Siepse a dichos herederos. Con la totalidad del terreno ya en propiedad, las gestiones se retomaron y el proyecto avanza ahora con mayor firmeza.
Santander tiene otros aparcamientos proyectados en distintos puntos de la ciudad: uno disuasorio junto al campo de fútbol de Monte, en la S-20, anunciado en febrero; otro en los terrenos de los antiguos depósitos de Campsa en La Marga, con capacidad para 1.200 vehículos; y uno pendiente de estudio junto al Palacio de Festivales.
La Calle Alta suma así una pieza más a un mapa de aparcamientos que el Ayuntamiento intenta ampliar para dar respuesta a una demanda histórica de los santanderinos.



