El pequeño puente sobre el arroyo de Revilla, en Riotuerto, acumula un nuevo problema. Desconocidos destrozaron el pasado sábado por la noche las vallas de protección provisional instaladas en la infraestructura, dejando sin seguridad un paso clave para muchos vecinos del municipio.

El alcalde, el regionalista Alfredo Madrazo, reconoce que la zona es frecuentada habitualmente por jóvenes, ya que cuenta con bancos y barbacoas, pero asegura desconocer quién pudo cometer el acto vandálico. Tras el suceso, el equipo de gobierno actuó de inmediato para asegurar el punto con nuevas vallas y señales provisionales.
Desde el PRC de Riotuerto calificaron a los responsables de «desalmados» a través de sus redes sociales y pidieron a peatones y vecinos «máxima precaución» al transitar por ese tramo. «Resulta lamentable que, mientras seguimos esperando una solución definitiva, haya quienes se dediquen a destrozar unas protecciones colocadas precisamente para garantizar la seguridad de todos», señalaron desde el partido.
El alcalde fue contundente: «Pedimos responsabilidad y respeto. La seguridad de nuestros vecinos no es un juego».
Lo que convierte este episodio en especialmente frustrante es que el puente lleva años a la espera de una reforma integral. Su trazado es tan estrecho que impide el tránsito seguro de vehículos y carece de acera. La ruta escolar del autobús se ve obligada desde hace tiempo a tomar un camino alternativo más largo precisamente por esa limitación.
El proyecto prevé retirar la vieja estructura, conservar sus piedras como elemento patrimonial en otro lugar, y construir un nuevo puente con mayor capacidad y acera. El coste estimado de la obra asciende a 400.000 euros y está en manos de la Consejería de Fomento del Gobierno de Cantabria.
Madrazo insiste en que llevan «casi cinco años» reclamando la intervención sin obtener una fecha concreta de ejecución. Una espera que, a ojos del municipio, se hace cada vez más difícil de justificar ante unos vecinos que usan ese paso a diario como acceso directo a la zona de servicios de Riotuerto.
El vandalismo de este fin de semana no hace sino añadir urgencia a una situación que ya acumulaba demasiada paciencia gastada.
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