El municipio de Sencelles da un paso histórico en materia de vivienda. El Govern de les Illes Balears ha puesto en marcha la construcción de diez pisos públicos destinados exclusivamente a jóvenes del pueblo, una iniciativa que no tiene precedentes en la localidad desde hace treinta años.

La promoción está dirigida a personas menores de 35 años que cuenten con al menos una década de empadronamiento en Sencelles. Un requisito que busca garantizar que sean los propios vecinos y vecinas del municipio quienes se beneficien de un recurso pensado para frenar la sangría de población joven que afecta a muchos pueblos del interior de Mallorca.
Las obras ya han arrancado y el plazo previsto de ejecución es de un año y medio, por lo que las viviendas podrían estar listas antes de que concluya 2027. Las diez unidades se ofrecerán en régimen de alquiler, una modalidad que busca facilitar el acceso a la vivienda sin exigir el esfuerzo económico que supone una compra.
El dato más llamativo de esta iniciativa es su carácter inédito. Que hayan pasado tres décadas desde la última promoción pública de alquiler en Sencelles habla por sí solo de la magnitud del problema habitacional que enfrentan los jóvenes en los municipios rurales de la isla. Muchos se ven obligados a marcharse a Palma o a otros núcleos más grandes simplemente porque no encuentran dónde vivir cerca de sus familias y de sus raíces.
Con esta actuación, el Govern trata de responder a una demanda que lleva años encima de la mesa de los ayuntamientos mallorquines. La falta de oferta pública de alquiler asequible se ha convertido en uno de los principales obstáculos para que la generación joven pueda emanciparse y quedarse en sus pueblos de origen.
Para los vecinos de Sencelles, la noticia llega como un soplo de aire fresco en un contexto en el que los precios del mercado libre siguen disparados y las opciones habitacionales escasean. Diez viviendas no son suficientes para resolver el problema de raíz, pero sí marcan un camino y demuestran que la vivienda pública en el entorno rural puede y debe ser una realidad.
La esperanza es que este proyecto sirva de ejemplo y que no haya que esperar otros treinta años para ver una nueva promoción de estas características en el municipio.



