Tres quejas enviadas al Ayuntamiento de Ferreries destaparon el fraude este verano. Los trabajadores, empleados de la empresa adjudicataria del servicio, llegaron incluso a tapar el cartel que anunciaba la gratuidad del aparcamiento para evitar que los visitantes pudieran reclamar.

El engaño era sencillo pero eficaz. Dos empleados encargados de controlar el acceso al aparcamiento gratuito de Cala Mitjana aprovecharon la confianza de los turistas para cobrarles cinco euros por dejar el coche en un espacio que, en realidad, no tiene ningún coste.
Para que el fraude funcionara sin levantar sospechas, los trabajadores taparon el cartel informativo que indicaba la gratuidad del aparcamiento. Una maniobra que, una vez descubierta, fue corregida de inmediato.
El fraude salió a la luz gracias a las denuncias de algunos de los afectados, que se tomaron la molestia de escribir al Ayuntamiento de Ferreries. En total fueron tres las quejas recibidas por correo electrónico: una llegó a finales de julio y otras dos durante el mes de agosto. El consistorio trasladó las reclamaciones al Consell Insular, que es la administración adjudicante del servicio.
La empresa responsable del control de acceso es Andanza Emplea SL, un centro especial de empleo orientado a la integración laboral de personas con discapacidad, que gestiona el servicio desde la temporada pasada. Según ha confirmado el Consell, la empresa ya tiene pleno conocimiento de los hechos y ha puesto en marcha un expediente sancionador contra los dos trabajadores implicados.
El contrato actual, con un coste de 435.584 euros anuales con IVA incluido, fue licitado en febrero de 2025 por un periodo de dos años, con posibilidad de dos prórrogas adicionales. Entre las novedades de esta adjudicación destacaba la inclusión de Cala Mitjana dentro del circuito de playas vírgenes controladas, que hasta entonces se gestionaba mediante contratos menores.
Anteriormente, el servicio lo prestaba desde 2012 la Fundació per a Persones amb Discapacitat de Menorca, que decidió no concurrir a la nueva licitación al considerar que no podía asumir la ampliación prevista en el pliego.
Lo ocurrido en Cala Mitjana pone de manifiesto la importancia de que los visitantes conozcan sus derechos y no duden en presentar una queja cuando algo no les cuadra. En este caso, tres reclamaciones fueron suficientes para destapar un fraude que, de no haberse denunciado, podría haber pasado todo el verano desapercibido.



