Los profesores de la enseñanza pública valenciana arrancan el curso 2026-2027 con una novedad que muchos llevaban tiempo reclamando: el derecho a disfrutar de seis días de libre disposición al año, los llamados popularmente ‘moscosos’, sin perder un euro de su salario.

La Generalitat Valenciana ha publicado esta semana la instrucción que regula este permiso, firmada por el director general de Personal Docente y fruto del acuerdo alcanzado el pasado mayo entre la Conselleria de Educación y los sindicatos ANPE y CSIF. De los seis días reconocidos, tres corresponden a jornadas lectivas y otros tres a jornadas no lectivas.
Eso sí, la normativa viene acompañada de un buen número de condiciones. El profesorado no podrá coger varios días consecutivos en período lectivo, y el texto aclara que el viernes previo y el lunes posterior a un fin de semana se consideran días consecutivos a todos los efectos. En la práctica, esto impide usar los moscosos para alargar puentes.
Tampoco se podrán disfrutar durante los siete primeros ni los siete últimos días lectivos del curso, ni en períodos de evaluación, ni en las semanas previas y posteriores a las vacaciones de Navidad y Pascua. El calendario de cada municipio también entra en juego: no habrá moscosos en los siete días lectivos anteriores o posteriores a las Fallas, la Magdalena o el Sant Joan, según corresponda a cada localidad.
Cada docente deberá dejar preparado un plan de actividades para su alumnado antes de ausentarse. Además, cada centro tendrá un límite de ausencias simultáneas: uno de cada veinte profesores podrá estar de libranza al mismo tiempo, con un máximo de once en los centros más grandes. Cada colegio o instituto establecerá sus propios criterios de concesión, dando prioridad a quienes aún no hayan disfrutado de ningún día. Los días no utilizados no podrán trasladarse al siguiente curso.
Por otro lado, la Conselleria ha comunicado a los sindicatos que la primera fase de la subida salarial pactada, de 75 euros brutos mensuales, comenzará a reflejarse en las nóminas de octubre o noviembre, aunque con carácter retroactivo desde septiembre.
Un inicio de curso, en definitiva, con más derechos sobre el papel para los docentes valencianos, aunque también con reglas claras sobre cómo y cuándo ejercerlos.
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