El Ayuntamiento de Es Mercadal mantiene sin cambios su prueba piloto de zonas verdes de estacionamiento exclusivo para residentes, a pesar de las críticas recibidas por parte de veraneantes, trabajadores de otros municipios y propietarios de segunda residencia que no pueden acceder a las plazas reservadas.

El alcalde Joan Palliser ha reconocido conocer el malestar generado, pero ha sido claro en su postura: ampliar la tarjeta verde a más colectivos vaciaría de sentido la medida. «Entiendo la frustración, pero ampliar la tarjeta a todos no sería la solución al problema del aparcamiento, porque entonces estarían todas las plazas ocupadas», ha señalado el regidor.
La iniciativa arrancó el pasado 10 de agosto y destina 90 plazas repartidas entre los jardines Mestre Galmés, el Pla de ses Eres y el aparcamiento de Fornells cubierto con placas solares. Solo pueden solicitarla personas físicas empadronadas en Es Mercadal o Fornells con vehículos registrados en ambas localidades.
Las quejas han llegado de diferentes frentes. Vecinos de urbanizaciones como Ses Salines o Platges de Fornells, empadronados en el municipio pero fuera del núcleo urbano, también han reclamado su derecho a la tarjeta. El Ayuntamiento, de momento, no contempla ampliar los beneficiarios a corto plazo.
Palliser ha recordado que las zonas verdes representan menos del diez por ciento del total de plazas disponibles en el municipio. El resto se divide entre zona azul de pago y estacionamiento libre. Además, ha subrayado que las distancias en el pueblo son cortas y que existen bolsas de aparcamiento periféricas a poca distancia a pie. «Bastan cinco minutos para recorrer el pueblo», ha insistido el alcalde.
La demanda de la tarjeta ha superado las previsiones del consistorio, con un éxito que el propio Palliser ha calificado de mayor al esperado. Tras unos primeros días más permisivos, la Policía Local ya controla y sanciona a los vehículos estacionados en zona verde sin la correspondiente autorización.
La medida se enmarca en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de la localidad y no se limitará a la temporada estival, sino que se extenderá durante todo el año. Palliser no cierra la puerta a futuras ampliaciones, pero advierte que cualquier cambio llegará con tiempo y tras analizar los resultados. «Esto es el inicio, hace un mes que empezó. Si funciona, puede que se amplíe», ha apuntado.
El modelo sigue los pasos de Maó, que lleva con zonas verdes desde 2017, y de Ciutadella, pionera en la isla desde 2004.
Más noticias de Menorca
Las enfermeras de Baleares amenazan con protestas este otoño: «La Administración nos desmiente y eso es una falta de respeto»
El comercio menorquín se sienta con el Govern para hacer balance y trazar el camino a seguir
Los amarristas del Lago de Cala en Bosc llevan su desesperación al Defensor del Pueblo tras años de silencio administrativo