El sindicato SATSE advierte de que el colectivo llega agotado al final del verano, harto de la presión asistencial, los bajos salarios y el escaso reconocimiento institucional. Si no hay cambios, las movilizaciones serán una realidad antes de que acabe el año.

El hartazgo de las enfermeras de Baleares ha llegado a un punto de quiebre. A lo largo del verano, el sindicato SATSE ha denunciado de forma reiterada la situación límite que viven las plantillas en los servicios de urgencias de los hospitales del archipiélago, con esperas que en algunos casos han superado las doce horas sin que los pacientes fueran atendidos por un médico.
El secretario general de SATSE en Baleares, Jorge Tera, lo resume sin rodeos: «Encaramos el otoño enfadados. Hemos tenido que denunciar constantemente la alta presión asistencial y los graves problemas organizativos en las urgencias, que están completamente tensionadas».
Uno de los focos del conflicto es económico. El plus de insularidad pactado en esta legislatura apenas ha supuesto una subida del tres por ciento en cuatro años para las enfermeras, frente al incremento de hasta el veinte por ciento que han experimentado otras categorías sanitarias. Baleares se sitúa así a la cola del Estado en el pago de complementos básicos como los turnos de noche o los días festivos.
Esta brecha salarial tiene consecuencias directas sobre la captación de personal. «La gente ha dejado de venir», afirma Tera. Las enfermeras que llegan de la Península no encuentran alquileres asumibles y se ven obligadas a compartir piso o a destinar la mitad de su sueldo a la vivienda. El sindicato reclama extender a Mallorca el plus de difícil cobertura que ya existe en Ibiza y Menorca, donde ha dado resultados para frenar la fuga de profesionales.
Pero más allá de los números, lo que más duele al colectivo es la actitud de las instituciones. SATSE denuncia que la Conselleria de Salut y el IB-Salut rechazan sistemáticamente sus alertas, negando públicamente que haya problemas cuando, según el sindicato, la realidad en los centros es bien distinta.
«No se puede salir a decir que el sistema funciona bien cuando estamos denunciando esperas insoportables que las enfermeras tenemos que amortiguar directamente», señala Tera, quien también critica que todas las mejoras de esta Administración parecen dirigidas en exclusiva al colectivo médico.
Si la situación no cambia, el otoño podría traer protestas a las calles de las islas. SATSE ya lo ha avisado.
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