Burgos tiene un problema serio en las carreteras. Un estudio elaborado por la plataforma de compraventa de vehículos Carwow sitúa a la capital castellana en el puesto 46 de 50 ciudades españolas analizadas en materia de seguridad vial, con una nota de 47,39 sobre 100. Un suspenso que coloca a Burgos entre las cinco urbes con peor comportamiento al volante de todo el país.

El análisis combina datos oficiales de siniestralidad, sanciones y pérdida de puntos del carné de conducir con una encuesta realizada a más de 1.500 conductores españoles.
Los números que llevan a Burgos al fondo de la tabla son contundentes. La provincia registra 35.410 infracciones por cada 100.000 conductores, una de las cifras más elevadas de todo el estudio. A eso se suman 16.144 puntos retirados por cada 100.000 conductores, muy por encima de lo que marcan las ciudades mejor posicionadas.
Hay un matiz importante que conviene no pasar por alto. Cuando los datos oficiales solo están disponibles a escala provincial, el informe los asigna a la ciudad de referencia. Por tanto, las cifras que aparecen bajo el nombre de Burgos corresponden en realidad al conjunto de la provincia, no únicamente al casco urbano de la capital.
Donde Burgos sale algo mejor parada es en el capítulo de accidentes. Con 301 siniestros por cada 100.000 conductores, la cifra queda muy por debajo de otras ciudades también en la zona baja del ranking, como Barcelona, con 564, o Lleida, con 576.
La clasificación se construye dando un peso del 50% a los accidentes de tráfico, un 25% a los puntos retirados y otro 25% a las infracciones cometidas, entre las que se incluyen excesos de velocidad, alcohol al volante, uso del móvil o saltarse semáforos en rojo.
En el extremo opuesto está León, que encabeza la clasificación nacional con un 97,44 sobre 100, seguida de Córdoba y Lugo. El farolillo rojo corresponde a Málaga, con apenas 30,92 puntos, seguida de Barcelona y Lleida, que preceden a Burgos en ese grupo de ciudades que suspenden.
La encuesta que acompaña al estudio revela también que el 56,2% de los conductores españoles señala la conducción agresiva o imprudente de otros como el principal riesgo en ciudad, por delante de los atascos o los patinetes eléctricos.
Unos datos que, en el caso de Burgos, invitan a reflexionar sobre los hábitos al volante en la provincia.



