El sueño de la Copa del Rey se rompe para el Alaior en una final sin piedad ante el Sant Rafel

El CE Alaior vivió ayer uno de los días más amargos de su historia reciente. El conjunto menorquín cayó por un contundente 0-3 frente al CF Sant Rafel en la final de la Copa de les Illes Balears, disputada en el Campo de Fútbol del Col·legi CIDE, y dijo adiós a la posibilidad de participar por primera vez en la fase previa de la Copa del Rey.

El sueño de la Copa del Rey se rompe para el Alaior en una final sin piedad ante el Sant Rafel

El equipo de Juan Romero llegaba a la cita imbatido y con la portería a cero, con una ilusión enorme y un nutrido grupo de seguidores que se desplazó para arropar a los suyos. Sin embargo, la realidad del partido se torció desde el primer minuto.

Apenas habían pasado cuatro minutos cuando Asier Orozco adelantó a los eivissencss y condicionó el rumbo del encuentro. Los alaiorencs trataron de reaccionar, con Roger de la Villa como el futbolista más incisivo, pero sus centros no encontraban rematador. Además, una posible pena máxima por manotazo sobre Iker Mascaró fue ignorada por el árbitro en medio de la polémica.

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Tras la pausa de hidratación, el Alaior tuvo sus mejores ocasiones. Un remate de Loren se fue al larguero y el posterior disparo de Jona tampoco entró. Era el momento del partido y los blanquinegros lo perdonaron.

La segunda mitad llegó con el mismo guión. Brandon aprovechó una contra para anotar el 0-2 y hundir las esperanzas menorquinas. La sentencia llegaría poco después cuando el colegiado señaló penalti a favor del Sant Rafel y expulsó a Bedoya. Paulo, con un lanzamiento a lo Panenka, cerró el marcador en 0-3.

El resultado final fue duro e inapelable, aunque el juego contó con más matices de los que refleja el marcador. El Alaior compitió, tuvo sus opciones y sufrió reveses arbitrales y la mala fortuna ante el gol. Pero en una final, los detalles deciden, y todos cayeron del lado eivissenc.

La Copa del Rey tendrá que esperar. Para el Alaior, sin embargo, llegar a esta final ya supone un mérito histórico que la afición recordará. El reto ahora es levantarse y seguir construyendo un proyecto que, partido a partido, sigue creciendo.