Santander cierra un verano tenso entre altercados puntuales y la guerra abierta entre el Ayuntamiento y su Policía Local

Santander llegó a este verano con una pregunta sin respuesta: ¿cómo se mantendría la seguridad en la ciudad con la Policía Local en pie de guerra contra el equipo de gobierno del PP? Los meses han pasado y el balance es tan distinto según quién lo cuente que parece que no hablan del mismo verano.

Santander cierra un verano tenso entre altercados puntuales y la guerra abierta entre el Ayuntamiento y su Policía Local

El conflicto arrancó en noviembre del año pasado. Los agentes se negaron a realizar horas extra alegando que el Ayuntamiento incumple los acuerdos pactados, que incluyen mejoras salariales. La alcaldesa Gema Igual ha defendido en todo momento que los compromisos están en tramitación y que los plazos son los que son. El asunto se complicó aún más cuando el interventor municipal mostró su desacuerdo con el procedimiento y emitió un reparo formal, lo que llevó al Consistorio a pedir un informe a la Intervención General del Estado.

Con ese telón de fondo, el Ayuntamiento solicitó a la Delegación del Gobierno más efectivos de los que habitualmente se despliegan en verano. Una medida que dejaba claro que la situación interna era delicada.

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En fiestas

Lo que vino después fue una temporada salpicada de sucesos graves. El 13 de junio murió un joven de 27 años tras una pelea con palos y navajas entre las calles Santa Lucía y Bonifaz. Tres semanas después, el 4 de julio, hubo tres heridos por arma blanca en las fiestas de Cueto. A mediados de ese mismo mes, un hombre de 30 años fue enviado a prisión provisional tras apuñalar en el pecho a otro en un bar del barrio Castilla-Hermida. Y el suceso que más conmocionó a la ciudad fue un tiroteo en la calle Universidad que dejó un herido grave y cuatro detenidos.

La Semana Grande, la más concurrida de la historia según los datos, transcurrió sin altercados destacados, aunque el botellón volvió a hacer acto de presencia sin que se levantara una sola denuncia. Los agentes apuntan directamente a la falta de personal y a la desaparición de un servicio especializado para controlarlo.

Desde el Ayuntamiento prefieren dejar las valoraciones de seguridad en manos de la Delegación del Gobierno, aunque reconocen que una mayor presencia de personas en las calles genera, por simple estadística, más incidencias.

Los agentes, sin embargo, insisten en que han sido unos meses con menos policías en la calle y una caída visible en determinados operativos. El conflicto sigue abierto y el otoño llegará sin que nada haya cambiado de fondo.